Foulché-Delbosc reunió, en su Cancionero castellano del siglo XV, publicado en Madrid en 1915, las cincuenta composiciones que se han conservado del poeta castellano de la corte de Alfonso el Magnánimo, Carvajal o Carvajales. Por una parte, nuestro autor cultiva las formas de la poesía cortesana de la época.
A veces, es el poeta estrictamente áulico, como ocurre en el poema que dedica a la favorita del rey, «A madama Lucrecia del Anno, en la mejor edad de su belleza». Por otra, cultiva una vena de fresco sentimiento poético, en piezas de tono popular. Narra, a menudo, aventuras amorosas o encuentros con «serranas», sobre un paisaje de motivos napolitanos. El encuentro con una pastora en el camino de Aversa le da pie para escribir el primer poema bilingüe italoespañol, y sus dos poemas de burlas en italiano constituyen las más antiguas piezas escritas en aquella lengua por un poeta español.
Por tratarse de los más antiguos de autor conocido, tienen particular importancia los dos romances que escribió, uno de los cuales es la lamentación de la reina María de Castilla por el abandono de que era objeto por parte de su marido, el rey Magnánimo; escrito según Menéndez Pelayo hacia 1442, y según Pío Rajna hacia 1445. La elegía «Por la muerte de Iaumot Torres, capitán de los ballesteros del sennor Rey, que murió en la cuba, sobre Carinóla», es de una noble serenidad. En conjunto, la obra de Carvajal revela una fina estilización y destaca de manera clara en la poesía castellana del siglo XV.

