Poesías, Julián del Casal

El escritor cubano Julián del Casal (1863-1893) fue uno de los precursores del modernismo en la literatura hispanoamericana, según la opinión general de la crítica. A pesar de la brevedad de su vida, en Casal se nota un proceso de per­fección artística.

Parte, en su primer libro, Viento (1890), del romanticismo español y del francés y de algunas influencias parnasianas, las que rápidamente se desarrollan en Nieve (1892). Finalmente, en Bustos y Rimas (1893), colección de poemas y prosas predomina el subjetivismo peculiar de Ca­sal, su alma lírica dominada por la tristeza irreparable, por el ensueño superador de la estrecha y mísera realidad provinciana, monótona y vulgar, que le rodea. Añádase a esto su necesidad espiritual de refina­miento, y la aptitud para la expresión así de estados de alma como de escenas bri­llantes de la naturaleza, y su progresiva maestría para la factura del verso nuevo.

Así se manifiesta el poeta de Quimeras, Bajo relieve y La agonía de Petronio; del Camino de Damasco y de Crepuscular; el amante soñador de lo exótico de Nostalgias; el desolado elegiaco de Nihilismo y del so­neto A mi madre; el melancólico cantor de Las alamedas y de Tardes de lluvia. Casal incorporó a las letras cubanas y a las de toda Hispanoamérica el tono de una nueva sensibilidad; y fue creador de nuevas for­mas métricas, versos y estrofas, que el modernismo generalizó. Representa la anti­cipación del movimiento modernista, que en Cuba fue interrumpido en su desarrollo por la última guerra de independencia.

R. Lazo