[Fadren]. Drama en tres actos de August Strindberg (1849-1912), publicado en 1887. Éste se funda en la lucha entre el marido, capitán de caballería, y su esposa Laura por la educación de su hija Berta; pero tiene raíces más profundas en la lucha implacable que la esposa sostiene para dominar en el círculo de la familia, sometiendo y eliminando a su esposo.
Éste es un hombre inteligente de flaca voluntad. Su mujer lo sabe y por una conversación con su médico conoce el arma con que precipitar a su marido a la ruina: suscitar sus sospechas. En esto procede con astucia refinada. Sabe que Berta es el único ser a quien ama en el mundo; y Laura le insinúa que no es hija de él.
De esta duda terrible ya no puede liberarse el capitán; en el último acto, la «lucha de los cerebros» ha terminado; el drama culmina en la representación magistral del capitán que se ha vuelto loco o está al borde de la locura, hasta que cae muerto sobre las rodillas de la enfermera que, en complicidad con la esposa, le ha puesto la camisa de fuerza.
El verdadero protagonista de la obra es Laura. Ella se funda en la observación de que «el amor entre los sexos es lucha» y trabaja por la perdición de su marido con pérfida constancia. Por otra parte el capitán actúa no por bondad, sino por amor egoísta hacia su hijita. El padre no representa, pues, una oposición entre el bien y el mal, sino la; lucha entre dos naturalezas egoístas de las cuales la más perversa triunfa sobre la más débil, en pugna salvaje.
Lo curioso es que, en esta lucha entre el hombre y la mujer, ésta, el ser inferior, al cual Strindberg odiaba frenéticamente, acabe por triunfar. En realidad este drama refleja una crisis del escritor quien, por aquellos años, padecía la obsesión de que iba a volverse loco, y su mujer convenciendo a parientes y amigos de que era un enfermo, se proponía ponerle bajo tutela, quitarle los hijos y empujarlo a la muerte para disfrutar de su seguro de vida.
El contenido pasionalmente vivido de la obra contribuyó a prestarle sus méritos: esto es, la sencillez de composición (los personajes secundarios son apenas comparsas), la acción estricta, el pathos intenso que dominan al lector o al espectador y mantienen su ánimo en suspenso hasta la catástrofe.
V. Sàntoli
La más extraña y conmovedora entre todas las obras de Strindberg, la más concentrada, la más grandiosa en su composición, la más eficaz en su efecto. (Brandes)

