Opera-ballet en dos actos de Albert Roussel (1869-1937), sobre libreto de Louis Laloy (París, 1923). Padmavati es la bella y virtuosa esposa de Ratan Sen, rey de Tchitor: tan bella, que la corteja un brahmán.
Rechazado y expulsado, éste acude al rey de Delhi y le decide a declarar la guerra a Tchitor. En el ínterin le conduce, disfrazado, al palacio de Ratan Sen. Enamorado acto seguido de Padmavati, el rey de Delhi exige que se la cedan como precio de la paz. Pero su proposición es rechazada y el brahmán es muerto por el pueblo.
La guerra se enciende. Tchitor es asediada. Ratan Sen es herido mortalmente. Los sitiadores conquistan pronto la ciudad, y entonces Padmavati hunde el puñal en el corazón de su esposo, manda levantar la pira fúnebre y se arroja a las llamas. El vencedor sólo tendrá de ella un poco de humo azul que sube al cielo.
El orientalismo difuso y convencional del libreto se salva en Padmavati por una adaptación más precisa a las «ragas» (modos o escalas hindúes, deliberadamente privados de uno de sus sonidos, y por lo tanto capaces de ampliar o profundizar el concepto de «modo»).
Muy lejos de estorbar, como un elemento científico estorba en el arte, el concurso de estas escalas incompletas se convierte en atmósfera de singular novedad y nos revela un mundo musical completamente ignorado en Occidente. Las invenciones y audacias sonoras añaden un tono personal y no quitan nada de su nobleza a esta obra llena de novedades y con significado propio en la historia de la ópera moderna.
E. M. Dufflocq
Roussel es esencialmente original, y no pertenece a ninguna corriente ni escuela definidas. Su originalidad no es forzada sino que se revela en la repudiación de los lugares comunes… El efecto de su música es a veces sutil, a veces vigoroso y dramático… Su orquestación no es rebuscada, sino instintiva. (L. Roland-Manuel)

