Estas notas están constituidas principalmente por las 116 comunicaciones científicas que John Dalton (1766-1844) dirigió a la Sociedad Literaria y Filosófica de Manchester, después de haber sido elegido miembro (1794).
El mismo año de su elección dirigió a la Sociedad una célebre nota (Hechos extraordinarios relativos a la visión de los colores) sobre aquel defecto de la vista que más tarde se llamó precisamente «daltonismo», y que el hombre de ciencia inglés tuvo posibilidad de estudiar no sólo en diversos sujetos, sino en sí mismo: sus ojos no distinguían todos los colores que componen el espectro solar, sino sólo algunos.
Siguieron luego varias memorias sobre distintos temas (las estaciones, el vapor, el calor, las coloraciones del cielo, la refracción y la reflexión de la luz, así como escritos sobre los verbos auxiliares y participios en lengua inglesa, como preparación de una gramática que publicó más tarde, en 1801).
Aquel mismo año — después de haber sido elegido secretario de la Sociedad en 1800 — publicó una serie de notas bajo el título de Ensayos experimentales sobre la constitución de las mezclas gaseosas; sobre la fuerza del vapor de agua o del vapor de otros líquidos a distintas temperaturas, tanto en el vacío torricelliano como en el aire; sobre la evaporación; sobre la expansión del gas por efecto del calor.
En estas memorias (particularmente en la segunda y en la cuarta) llega al enunciado de aquella ley sobre la dilatación del gas conocida también bajo el nombre de Gay-Lussac, a pesar de haber sido observada anteriormente (en el caso particular del aire y del vapor de agua) por Volta.
Las memorias de los años inmediatamente siguientes (hasta 1804) se refieren a investigaciones que han quedado como clásicas, como aquellas sobre la solubilidad de las mezclas de gas en un líquido en relación a las diversas presiones de los gases que componen la mezcla (Sobre la absorción del gas por parte del agua y de otros líquidos, 1803), donde está contenida su conocida ley «de las presiones parciales» (la presión total ejercida por una mezcla gaseosa es igual a la suma de las presiones parciales de cada uno de sus componentes).
Una continuación natural de dichos estudios está constituida por las investigaciones sobre la composición de los mismos gases (y especialmente de los óxidos de nitrógeno, de los compuestos oxigenados del azufre y del carbono, del metano, etc.), que habían de conducirlo a formular su célebre «hipótesis atómica» basada sobre la no menos importante «ley de las proporciones múltiples» (si dos elementos se combinan para dar origen a dos o más compuestos, permaneciendo constante la cantidad en peso de uno de ellos, las cantidades de los demás varían según relaciones simples y son [a menudo] múltiplos enteros de la más pequeña de ellas).
Esta ley fue hallada también por Dalton gracias a repetidas experiencias. Estudios emprendidos por Harden y Rosco entre manuscritos olvidados de Dalton, prueban que este investigador tuvo ya la convicción de la estructura atómica de los gases cuando profundizó el estudio de sus propiedades físicas y especialmente en la citada nota sobre la absorción de los gases (1803): «¿Por qué — escribe — el agua no absorbe igualmente todos los gases? No consigo encontrar una respuesta que me satisfaga plenamente; pero estoy casi persuadido de que ello depende del peso y del número de las últimas partículas de las cuales los gases están constituidos».
Los detalles de la teoría atómica de Dalton que forman el tema de otras obras suyas, fueron especialmente expuestos en las Lecciones pronunciadas en Manchester y en Londres, y en el Nuevo Sistema de Filosofía de la Química (1808- 1827). Baste recordar que Dalton admitía que los átomos de un determinado elemento son iguales, no sólo en la forma — esférica para todos —, sino incluso en el peso. Pero sólo Cannizzaro — superando las dificultades encontradas por Dalton — consiguió mucho más tarde establecer los primeros pesos atómicos.
Advirtamos que la primera indicación de la célebre ley de las proporciones múltiples apareció en una nota (Sobre la proporción de los gases que constituyen la atmósfera) de 1802: «El oxígeno — dice Dalton — puede combinarse con cierta cantidad de nitrógeno o con una cantidad doble, pero no con una cantidad intermedia». Pero esta nota no se editó hasta 1805, de modo que puede pensarse que un paso como el citado se alcanzó desde la primera lectura.
En 1814 escribió una memoria en la que estaban expuestos los principios del «análisis volumétrico». En 1840 escribió un ensayo muy inferior sobre fosfatos y arseniatos. La Sociedad Real, de la que entonces era presidente, no lo acogió, y entonces quiso publicarlo a su costa, considerando que había sido víctima de injustas censuras.
Lo mismo hizo con otras cuatro notas que siguieron a continuación sobre varias cuestiones de química, y en particular «sobre un método nuevo y fácil de analizar el azúcar», que contiene un descubrimiento que consideraba erróneamente de la mayor importancia, es decir, el hecho de que ciertas sales disueltas en el agua no aumentan su volumen, porque — al menos, así lo sostenía — «las mismas sales entran en los poros del agua».
U. Forti

