[Historia no oficial del Japón]. Obra histórica en 22 tomos, en 12 volúmenes, publicada en 1829 por Rai Sanyō (1780-1832), de Ōsaka.
Nacido y educado en una familia en la que el culto de la filosofía racionalista de Chu-hsi (1130-1200) era bastante vivo, se sintió atraído, bastante más que por la filosofía, por la historia y la poesía chinas. A los 16 años entró en relación con el geógrafo Furukawa Koshōken (1726-1807), del que aprendió las nociones geográficas indispensables para los estudios históricos. A los 18 años, hizo un viaje de estudios a Yedo, frecuentó las lecciones de Bitō Nishū (1745-1813) y de Shibano Ritsuzan (1748-1821), cuya escuela dio sólidas bases a su cultura.
Con él estudió el T’ung Chien Kang Ma (v.), la famosa obra histórica en 50 volúmenes, publicada en 1223 por Chu-hsi. La idea de escribir el Nihon Gwai-shi se le ocurrió leyendo el Dai Nihon-shi (v.), un ejemplar del cual, que poseía su tío Rai Ahupū, le había sido prestado por éste. Después de 20 años de trabajo, la obra quedó terminada, pero no tuvo la valentía de publicarla. El ministro Matsudaira Sadanobu (1758-1829), sin embargo, habiendo oído hablar de ella, se la pidió para leerla y quedó tan favorablemente impresionado que el autor, animado, se decidió por fin a darla a la imprenta.
El Nihon Gwai-shi está escrito en chino, y narra la historia de la prosperidad y de la decadencia de las 13 grandes familias cuyas luchas y cuyo dominio llenan prácticamente la historia del país desde el siglo XII hasta los tiempos del autor. Los 22 tomos están repartidos de la siguiente manera: 4 se ocupan de los Minamoto, 2 de los Nitta, 6 de los Ashikaga y 10 de los Tokugawa. En el modelo y en el modo de tratar la materia se nota sobre todo la influencia del gran historiador chino Ssü-ma Chien (n. alrededor del 145-m. poco después del 86 a. de C.) y de Su Tung-p’o (m. 1101), pero no menos también la del Tokushi Yoron (v.) de Arai Hakuseki (1656- 1725) y,’ en cuanto al estilo, la de Nakai Riken (1732-1816).
Como obra histórica, Nihon Gwai-shi es de escaso valor. El fin del trabajo, por otra parte, no fue la investigación minuciosa de la verdad de los hechos históricos, en relación con lo cual la mayor parte de la producción de la época y de las épocas anteriores merece ampliamente el calificativo de superficialidad y de descuido. La obra constituye principalmente un acto de fe. El ardiente sentimiento patriótico que anima su estilo ofrece una lectura fascinadora; las ideas en ella propugnadas, por un lado pusieron en evidencia el trabajo y a su autor y por otro plasmaron el sentimiento popular, preparando así los ánimos para la restauración del poder imperial que debía_ tener lugar pocos años después.
Rai Sanyō comenzó también a escribir una continuación del Nihon Gwaishi, titulada Nihon Sei-ki [Historia política del Japón], que fue interrumpida por su muerte, y que trata, con actitud crítica, de los cambios políticos ocurridos en la historia de su país.
M. Muccioli

