Obra del escritor mejicano Ignacio Manuel Altamirano (1834-1893), publicada en 1870 y escrita cuando su patria acababa de salir de una guerra feroz que había dividido a la nación en católicos intransigentes y liberales ateizantes, con la finalidad de restablecer la paz basada en la verdad común y en la convicción. «El cura católico y el capitán del liberalismo triunfante se encuentran en un camino, a la entrada de una remota aldea, en el corazón de la sierra.
Dialogan como compañeros de viaje; el cura regresa a su curato y ofrece hospedaje al capitán que va de paso. Entran en la aldea cuyos habitantes prepararlos festejos de Navidad; el alcalde espera al cura. Como no depende de ningún partido político, sino que ha sido elegido por los vecinos, no tiene miedo de participar en la fiesta religiosa. Conversando con los del pueblo y escuchando al sacerdote, el capitán se da cuenta de que éste es un verdadero pastor de almas. En el lugar todos viven pobres, pero con limpieza de cuerpo y de alma.
El cura participa de la pobreza general y ayuda con el templo, con el consejo; el cura es amigo del preceptor, el maestro de escuela; en la región todo es armonía y según se diría en la jerga de hoy: ‘«cooperación». José Vasconcelos, a quien pertenece el anterior resumen, hace notar «que el personaje que [Altamirano] ha elegido como símbolo de su tesis paterna, es no sólo un cura católico; el cura del cuento es, además, un cura español. Precisa — escribe — recordar la cantidad de tinta envenenada que se había gastado para desacreditar en nuestra patria todo lo que es español. Contra esto reacciona Altamirano sin discursos, enseñando la verdad que palpó».
A. Millares Carlo
¡Qué poco importa la literatura, con sus modas y estilos, frente a una de estas obras impregnadas de mensaje humano, emparentado con el divino, tal como esta Navidad en las montañas, que recomiendo a los lectores del día, principalmente a los que, infectados de la angustia de una filosofía de la negación, la desesperación, reprimen sus anhelos más nobles y no encuentran solución a los conflictos del presente ni aciertan a descubrir la luz en las tinieblas! En ella se encuentra el camino sencillo que es el camino eterno de la paz y la ventura. (Vasconcelos)

