Nazarín, Benito Pérez Galdós

Novela del gran escritor es­pañol Benito Pérez Galdós (1843-1920), pu­blicada en 1895. En una casona plagada de vecindario zarrapastroso, vive miserable y tranquilamente un cura muy pobre, don Nazario Zaharín, al que roban unos y ali­mentan otros, pues ejerce su ministerio sin pensar para nada en sí mismo.

Una de las feroces tarascas que más se burlan de él, Ándara, después de reñir con otra de su calaña y malherirla (ella cree que la ha matado) busca cobijo en el cuartucho de Nazarín; don Nazario, que la cura y deja que se oculte allí hasta que la Chan­faina, jefa del caserón-posada de tantos ma­leantes y desdichados, descubre «por el olor» a la Ándara y exige que se vaya de allí, pues la policía, que ha averiguado su escondrijo, va a ir a detenerla.

Mientras Nazarín sale a la calle, la Ándara pega fuego a la habitación para que la policía no localice «su olor»; el fuego arrasa el edificio dejando sin hogar a muchos desven­turados. Nazarín busca refugio a su vez y, por fin, adopta una resolución heroica: la de abandonar su hábito sacerdotal para irse por los caminos como un mendigo, practicando el bien con su palabra y con sus cristianos hechos.

Al pasar por un po­blacho encuentra a Ándara, que se obstina en seguirle impulsada por un irrefrenable deseo de perfección, y después de unos he­chos benéficos en un hogar muy humilde, otra pobre mujer, Beatriz, se les une: ya son dos las pecadoras arrepentidas y con volcánico afán de virtud. Pero ello, al paso por pueblos y gentes, provoca incidentes ruidosos que llegan hasta la brutal agre­sión contra los tres, singularmente contra Nazarín, al que calumnian porque no le entienden.

El apostolado de éste convierte a un ladrón, el Sacrílego, que se siente arrebatado por súbito amor al paciente y resignado cura. Acaba esta novela con el internamiento del maltratado apóstol en un hospital carcelario, mientras Ándara y el Sacrilego dan con sus huesos en la cárcel después de haber sido llevados todos «en cuerda» por la Guardia civil. La segunda parte de la acción se desarrolla en la no­vela Halma (v.).

C. Conde