Mrcchakatika, Śūdraka

[El carrito de terraco­ta]. Drama hindú en diez actos atribuido al rey y poeta Śūdraka, de quien nada sa­bemos fuera de algunas particularidades biográficas, de carácter más legendario que histórico, recordadas en el prólogo del pro­pio drama, y sin duda añadidos después de la muerte del poeta, de la cual se hace mención en dicho prólogo. La fecha apro­ximada de su composición oscila entre los siglos IV y V.

Es una de las obras maestras del teatro hindú antiguo, y representante del género «prakarana» o drama burgués con asunto de invención pero tomado de la vida real, entre el vasto cuadro de las vicisitudes humanas. Sólo en 1914, con la publicación del Daridracārudatta (v. Cārudatta) o El pobre Cārudatta de Bhāsa, se pudo descubrir, nada menos, en este dra­ma, que consta de cuatro actos, la fuente, si no total, por lo menos de los cuatro pri­meros actos del Mrcchakatika. Las dos fi­guras predominantes del Mrcchakatika son el brahmán Cārudatta y la hetera Vasantasenā. El primero, de profesión mercader, nos es presentado al aparecer en escena como reducido a extrema miseria por efec­to de su excesiva liberalidad; la segunda es una hetera de alta condición social, ha­bituada al lujo y a las riquezas, que ha concebido un ardiente y tiernísimo amor por aquel brahmán, virtuoso aunque pobre. Pero Vasantasenā es cortejada y persegui­da por el cuñado del rey Pālaka, llamado Samsthānaka, tipo rudo, ignorante y gro­sero, el cual, después de muchas tentativas recurriendo a los halagos o a las amenazas consigue, en casual combinación, tener la anhelada presa en sus manos.

Y como Vasantasenā se le resiste, Samsthānaka la es­trangula, la recubre de un montón de hojas secas y queda seguro de haberla matado. Culpa del delito a Cārudatta, que, condu­cido a juicio ante el tribunal, es condenado a muerte. Pero mientras lo conducen al lu­gar del suplicio, poco antes de ajusticiarlo, comparece Vasantasenā acompañada de un monje budista que la ha descubierto desmayada en el sitio donde la abandonó Samsthānaka. Cārudatta está salvado. Es­talla entonces la sublevación popular que latía hacía ya tiempo; y el joven pastor Áryaka, antes preconizado rey, sube al tro­no ocupado hasta entonces por Pálaka. Vasantasenā obtiene el estado de mujer libre y se convierte en esposa legítima de Cārudatta. El título del drama está sacado de una escena del acto VI, en la cual Vasantasenā consuela al hijo de Cārudatta, de nombre Rohasena, que estaba llorando, y le llena de joyas un mísero carrito de barro cocido, con que juega, para que pueda comprar uno de oro, parecido a otro que él había visto, con infantil envidia, entre las manos de un compañero suyo. Este dra­ma, que no parece haber sido apreciado en lo que merecía por los retores indígenas, ha tenido una acogida muy favorable en Occidente. Sobresalen en él méritos artísticos de primer orden.

Es todo un mundo de personajes el que se nos presenta en es­cena, numeroso y multiforme como el de un drama de Shakespeare. Su interés dra­mático es mantenido vivo por su doble tra­ma: la privada, de índole eroticosentimental, y la pública, de carácter político. La elevación poética de varias escenas, la pro­funda penetración y representación de las pasiones que agitan el ánimo humano, el arte con que son representados y pintados los diversos caracteres de sus muchos personajes, hacen del Mrcchakatika una de las grandes creaciones del teatro mundial. Era natural que un drama así suscitase vasta resonancia en Europa, donde lo ha­llamos traducido a varias lenguas impor­tantes (italiano, alemán, francés, inglés, ho­landés, sueco, danés, ruso) y adaptado a la escena en refundiciones (especialmente ale­manas y francesas), las cuales, sin embar­go, después de una fortuna más o menos efímera, han sido superadas y olvidadas. Trad. italiana de M. Kerbaker, Il carretto d’argilci (Arpiño, 1908).

M. Vallauri