La mayor hagiografía bizantina es obra de un logoteta (canciller) de Constantinopla, llamado Simeón, que vivió en la segunda mitad del siglo X. La obra, conservada en innumerables manuscritos, que contienen cada uno partes mayores o menores de ella, está dispuesta cronológicamente, y se torna cada vez más compendiosa hacia el final. El sobrenombre con que Simeón es universalmente conocido, Metafrasto, nosotros diríamos parafraseador), indica bien el carácter de su trabajo. Transforma estilísticamente vidas de santos, sencillas en su estilo, para adaptarlas al gusto retórico del tiempo, sin cambiar casi nada de su contenido; en raros casos Metafrasto acoge, sin hacer cambios en ella, una biografía anterior que corresponde a sus principios estilísticos. Esta colección ha constituido, a través de traducciones y nuevas redacciones, la fuente de casi todas las colecciones posteriores de vidas de santos difundidas en la Edad Media, en Oriente y Occidente.
G. Pasquali

