Novelista mexicano nació en la ciudad de México en 1810 y murió en 1894. Uno de los continuadores de Fernández de Lizardi, es realmente el introductor en México de la novela folletinesca, y pese a su truculencia y falta de medida, es un costumbrista ameno de singular interés. Fue empleado de Hacienda y llegó a ministro (1850); desempeñó cargos diplomáticos, luchó contra los invasores norteamericanos, sufrió la persecución de Santa Anna y la terrible enemistad de Altamirano, con motivo de su intervención en el gobierno de Comonfort. Fue acusado de conspiración con motivo de la intervención francesa y reconoció después al Imperio.
Su obra más representativa es Los bandidos de Río Frío (v.), que escribió y publicó en la última década de su vida; pero entonces era ya famoso por sus publicaciones anteriores, sobre todo El fistol del diablo (1845- 1846), novela aparecida en la Revista Científica y Literaria, extenso folletín corregido y aumentado posteriormente; El hombre de la situación (1861), novela costumbrista que pierde en interés lo que gana en pretensión; y Tardes nubladas (1871), colección de novelas cortas y cuentos. Lo pintoresco, lo ameno y lo exacto en el reflejo de las costumbres es lo que más interesa, y sigue aún interesando, de la obra narrativa de este curioso «ingenio de la Corte».
J. Sapiña

