Manual de la Filosofía de Epicuro, Pierre Gassendi

[Philosophiae Epicuri syntagma]. Tratado filosófico en latín de Pierre Gassendi (1592-1655), publicado en 1649; uno de los documentos fundamentales del sen­sualismo moderno. El autor, en su polé­mica contra el principio de la filosofía car­tesiana, así como contra todo residuo de aristotelismo, trata de situar en el conoci­miento sensorial la única certeza filosófica. En tal forma, haciendo hablar directamente a Epicuro sobre los más importantes pro­blema de la realidad, estructura de un modo completamente nuevo el antiguo sis­tema atomista para lo cual sigue también, predominantemente, la reelaboración poé­tica de Lucrecio. El mundo es infinito y está formado por átomos y de la unión y des­unión de éstos se originan la vida y la muerte de todas las cosas. La naturaleza tiene en sí su certeza; no vale refugiarse en la conciencia para lograr una seguridad filosófica. El mundo de las sensaciones es fundamental para alcanzar la verdad. Pues­to que el mundo está gobernado por áto­mos (que son todos iguales, excepto en su forma) es preciso tener algunas ideas fun­damentales y deducir de ellas las ideas ac­cesorias, sin perderse en disquisiciones in­útiles.

El mundo es considerado por su infinidad; el movimiento desarrolla el pen­samiento y la vida misma de todo lo crea­do. Sólo mediante el movimiento se puede explicar la transformación incesante de los átomos y, en ella, la actividad humana afir­mada en la exigencia del progreso y el perfeccionamiento. Si se sitúa la infinidad de Dios en el mismo mundo eterno e infi­nito de los átomos, se debe considerar in­dispensable que Dios existe como primer principio; que creó el mundo y lo formó liberándolo de la confusión de los átomos originarios. De tal forma, Gassendi, junto al postulado de la eternidad del mundo y de la naturaleza de los átomos, pone la exigencia de Dios y su intervención en las cosas de la criatura. Considerando además junto a un alma material, en movimiento, otra espiritual, en meditación y reposo, se justifica en el sensualismo más inmediato el problema de la fe; casi como en el pro­blema renacentista de las dos verdades: fe y ciencia. La obra de Gassendi, famosa por sus afirmaciones particulares, deforma el significado de la filosofía original de Epi­curo, sobre todo en cuanto a la interpreta­ción inmanentista que había aportado el hu­manismo italiano; precisamente porque más allá de las intenciones más sinceras, pre­senta un Epicuro cristianizado, casi una rehabilitación.

No obstante, en las dis­cusiones aisladas (sobre el conocimiento sensorial, sobre la infinidad del mundo y las propiedades de los fenómenos naturales, el sueño, la muerte y los cometas) este manual aportó en su tiempo muchas aclara­ciones vivas y precisas, a través de afirma­ciones inspiradas en el sensualismo; bastará citar las consideraciones sobre el movi­miento en relación con el pensamiento de Telesio y Campanella, para señalar la pe­culiaridad de una filosofía eminentemente polémica, que ejerció una indudable y efi­caz influencia sobre la gestación del mo­vimiento ilustracionista.

C. Cordié