Manual de Ética, Henry More

[Enchiridion Ethicum). Obra filosófica de Henry More (1614- 1687), filósofo y poeta platonizante inglés; compuesta en 1667, alcanzó diversas edicio­nes, tres de ellas después de su muerte.

Contiene los rudimentos de la filosofía mo­ral, como manual para la instrucción de los principiantes (el autor era «tutor» en el «Colegio de Cristo» en Cambridge), y no pretende otra cosa sino «exponer de mane­ra clara y ordenada los elementos de la Ética, para hacer más fácilmente inteligibles los métodos de la enseñanza oficial». Tomando como máxima el ciceroniano «se­guiré la razón adonde me conduzca», More, contemporáneo y durante algún tiempo condiscípulo de Milton, adopta una actitud de reserva ante el escepticismo «metódico» de Descartes, y el entusiasmo «teosòfico» predominante en Erasmo de Rotterdam; y utiliza eclécticamente ya la filosofía pagana clásica, ya la filosofía científica coetánea. Fiel siempre a la razón, aunque aparentemente opuesta al Cristianismo, es discípulo de Platón y de Plotino, «restauradores del saber pitagórico y caldeo». La moral forma parte de la naturaleza divina, y no puede alterarse (contra el «voluntarismo» de Duns Scoto); sus leyes son absolutas, sin nece­sidad de sanción de la voluntad; su nece­sidad de ellas surge de la misma natura­leza de las cosas (autonomía).

El Manual está dominado por la idea que colorea todas las obras de More y dirigió su vida, esto es, que sólo la santidad conduce al cono­cimiento «estando bien informado por los dictados de mi conciencia, así como por los sagrados oráculos…, de que Dios reser­va sus más íntimos secretos para las almas más puras». El Manual de Ética había sido precedido y preparado por Una modesta investigación en torno al misterio de la Iniquidad (1664) y por un tratado acerca de la Inmortalidad del alma, dentro de los límites de su demostrabilidad por el conocimiento de la naturaleza y la luz de la razón (1659), y queda entre los documentos más característicos del neoplatonismo de Cambridge, cuyo espíritu se ha perpetuado a través de la poesía de Wordsworth y Shelley.

G. Pioli