Manual de Derecho de Gentes, Vifredo Pareto

[Manuale di Economía Política]. Esta obra de Vifredo Pareto (1848-1923), publicada en 1906, ha sido definida como un tratado de mecánica económica, cuyo centro físico es el hombre considerado como «Homo oeconomicus», sujeto abstracto guiado en su ac­tividad por el egoísmo individual (los gus­tos).

A esta acción del hombre dirigida a satisfacer sus necesidades, se oponen obs­táculos representados por la limitación de los bienes económicos; por los gustos de los demás, que ponen obstáculos a los pro­pios; por la necesidad de dar productos para obtener otros; por la misma combi­nación económica de los factores produc­tivos; por el hecho de que no siempre éstos están disponibles en el tiempo y en el es­pacio en que se tiene necesidad de ellos; por la ordenación jurídica y social, y así sucesivamente. La acción económica que va dirigida a la transformación de utilidad (ofelimidad) está determinada precisamente por el juicio que el individuo emite acerca de la satisfacción que le proporciona una cosa con respecto a otra. De aquí la con­secuencia de que nos encontramos continuamente en presencia de transformacio­nes que los economistas han llamado pro­ducción, circulación, consumo, distribución, considerándolas como problemas distintos, pero que en realidad están comprendidas en las condiciones generales del equilibrio económico, porque en la realidad de la vida económica todas aquellas fuerzas se com­ponen en cierto equilibrio hasta el punto de que cualquier variación de una deter­mina una variación de las demás. El error de la escuela clásica consiste en haber confundido el aspecto dinámico del equi­librio económico general con una manifes­tación contingente de la realidad econó­mica, mientras que su verdadero .aspecto es precisamente el dinamismo.

Para poder es­tudiar el juego de estas fuerzas, por una parte las que impulsan a la acción, y por otra las reacciones que se oponen a ella, o sea, las relaciones de interdependencia entre los diversos elementos del sistema económico, es menester proceder por gra­dos y simplificaciones, esto es, por vía de aproximación. Éste es el estudio de la es­tática económica a la cual precisamente pertenece la teoría del equilibrio económico general, que no es sino una primera apro­ximación al dinamismo de la realidad eco­nómica. Los fenómenos son, pues, conside­rados como aislados de toda posible influen­cia en cierto momento determinado. La di­ficultad y la complejidad de este sistema son evidentes, dada la interdependencia de los fenómenos, por lo cual, para poder de­terminar cuál será el equilibrio a que tien­de el mismo sistema, nos vemos obligados a considerar en la unidad de tiempo toda relación de interdependencia que une entre sí todos los elementos del mismo sistema económico (demanda, oferta, precio, coste, producción, consumo, etc.) respecto a to­dos los productos, análisis complicado que Pareto desarrolla recurriendo al cálculo analítico.

De este modo, Pareto, mientras, supera la posición de la economía clásica (dirigida a considerar el fenómeno econó­mico como una serie de relaciones ideal­mente fijas, a las que la práctica aporta variaciones contingentes) afirmando en el continuo dinamismo de las fuerzas externas e internas y en su continuo devenir la esen­cia propia del fenómeno, y, por otra parte, en este complicado juego de energías, con­sigue únicamente representar, recurriendo al cálculo matemático, característico de su mentalidad, las únicas fuerzas exteriores (los gustos y los obstáculos), pero escapan a las mallas de su sistema los impulsos interiores e incalculables que son historia, ética y política, y que dirigen el fenómeno económico en su viviente realidad.

M. Maffei