Man-Yō-Shū, a Ōtomo-no-Yakamochi

[Colección de una miríada de hojas, o bien: Colección de todas las épocas]. Famosa antología japonesa de poe­sías, la más antigua de este género. Se atri­buye a Ōtomo-no-Yakamochi, uno de los mayores poetas de su tiempo, que la com­piló, para uso propio, alrededor de 760. Es, por lo tanto, una colección particular, no oficial, es decir, llevada a cabo por orden del emperador (v. Choku-sen-shū) como el Kokin-waka-shū (v.) y otras colecciones posteriores.

En 20 libros, contiene 4.496 poe­sías, de las que 4.173 son «tankas» o poesías breves (de 31 sílabas en cinco versos, se­gún el esquema: 5-7-5-7-7), siendo las de­más «nagauta» o «chóka», o sea poesías largas (de un número vario de versos de 5 y 7 sílabas alternados, con la adición de un verso final de 7 sílabas, según el esque­ma: 5-7-5-7 … 5-7-7). Una cuarta parte de las poesías son de autor anónimo, las res­tantes pertenecen a 561 poetas, entre ellos 70 mujeres. Entre los «dii majores» hay que citar las llamadas «Manyō no go taika» (Los cinco grandes del Manyōshū), que son: Kakinomoto-no-Hitomaro (662-710 aproxi­madamente), Yamabe – no – Akahito (siglo VIII), Yamanoe-no-Okura (m. en 733), oto­mo-no-Yakamochi (m. en 785) su proba­ble compilador, y su padre Ōtomo-no-Tabito. La producción del Man-yó-shū, aparte de unas pocas poesías de época muy ante­rior, remonta al período que va de la re­forma de la época Taikwa (645) a 760, fe­cha probable de su compilación. Dificulta­des enormes y completamente particulares ofrece el texto, en el que la lengua poé­tica japonesa está escrita con caracteres chinos, tomados ideográficamente, fonéti­camente, o usados de una manera capri­chosa que recuerda un poco nuestros je­roglíficos.

Los filólogos indígenas han em­pleado lo mejor de su ingenio y largos años de fatigoso trabajo para leer e inter­pretar esta antología, de la que publicaron voluminosos comentarios. Entre los comentadores más importantes mencionamos al sacerdote Keichū(1640-1701), Kamo Mabuchi (1697-1770) y, por fin, a Kamochi Ma- sazumi (1791-1858), que dedicó toda su vida al estudio de este texto, dejando un comentario en 120 volúmenes. El Man-yō- shū es de fundamental importancia lingüís­tica para el estudio del japonés antiguo, e histórica para el estudio de las institucio­nes, de la civilización y de la cultura del antiguo Japón. Sin embargo, no es menor su valor literario. La frescura, la esponta­neidad, la auténtica inspiración poética de esta colección no fueron igualados nunca. Las poesías son todas o casi todas líricas y solamente unas pocas contienen motivos épicos, aunque son suficientes para hacer­nos deplorar el abandono de este género. La mayor parte de ellas tratan de las ale­grías y de los dolores del amor, de la glo­ria de la casa imperial, de la veneración hacia los dioses, etc. A menudo una som­bra de pesimismo oprime el pensamiento de los poetas, pero se trata de influencias ex­teriores, debidas al budismo y a la cultura china, introducidos desde hacía poco tiem­po, y que ya dominaban la civilización in­dígena de aquel tiempo.

Cuanto más genuinamente la poesía del Man-yō-shū re­fleja el pensamiento y el sentimiento de su época, tanto menos se reconoce en ella la influencia de estos dos factores. Pero, si es cierto que la civilización china ofrece prestigiosos modelos a las instituciones so­ciales y políticas de los moradores de la isla y a la prosa de los literatos (prosa que en esta época se escribe directamente en chino), no es menos cierto que la poesía clásica no sufrió ninguna influencia extran­jera, por lo menos en cuanto se refiere al idioma. En lo relativo a la sustancia, la poesía china influyó solamente en el sen­tido de ampliar notablemente la variedad de temas de la indígena. Las flores, la luna, el ruiseñor, los insectos y otros mil temas, especialmente de la naturaleza, fueron in­dicados por vez primera a los poetas japo­neses por los chinos, y ya en el Man-yō-shū es posible ver cuán profunda resonancia encontraron en la sensibilidad de los ja­poneses. Traducciones parciales de las poe­sías del Man-yō-shū han sido publicadas más de una vez y en diversos idiomas eu­ropeos, pero falta hasta la fecha uná ver­sión completa. Sin embargo, la ha em­pezado J. L. Piersom (The Manyōshū, translated and annotated, Leyden. Desde 1929 en adelante han sido publicados cinco vo­lúmenes. que corresponden a los primeros cinco libros del texto original. La obra constará de veinte volúmenes, más uno o dos de índices). Cuando esté acabada, este yamatólogo habrá dado al mundo culto un verdadero monumento de filología japo­nesa.

M. Muccioli