Madre e Hijo, Friedrich Hebbel

[Mutter und Kind]. Poe­ma en siete cantos del poeta dramático Friedrich Hebbel (1813-1863), en el que se refleja la beneficiosa transformación pro­ducida en el espíritu de éste por su matri­monio con la actriz vienesa Cristina Enghaus, por la benéfica influencia de sus ami­gos de Viena y los éxitos derivados de todo ello.

Junto a la selecta personalidad de su esposa, Hebbel profundiza su propia concepción de la mujer y se inclina ante el misterioso vínculo que liga la madre a su criatura, convenciéndose de que «sólo el matrimonio hace al hombre perfectamen­te hombre». Su estancia en el campo junto al lago de Gmunden le aproxima también a la naturaleza y a la vida del aldeano. De todo ello surge, en 1847, la idea que al principio quiso traducirse en una novela y luego se transformó en este breve poema, especialmente apreciado por él, publicado en 1857 y ganador del premio de la Fun­dación Tiedgen de Dresde «para un poema en el estilo de Hermann y Dorothea (v.) de Goethe». Magdalena, hija de unos aldeanos del Harz, sirve en casa de un rico comer­ciante de Hamburgo y está prometida a Christian, hijo de unos aldeanos de Holstein, que también sirve en Hamburgo. Los señores de Magdalena son una hermosa pa­reja, sin hijos: el marido encuentra con­suelo en la práctica de la caridad y en el amor hacia su mujer, pero ésta no sabe resignarse y cae enferma. Entonces el doctor propone un remedio: ambos cónyuges facilitarán el matrimonio de Magdalena y Christian y les regalarán una granja en el Harz, con tal de que cedan a los señores el primer hijo que les nazca; la joven, que ignora el amor materno, acepta con gusto.

Sigue una idílica descripción de la vida campestre y de la felicidad de los nuevos esposos. Nace un varón. Pero cuando los bienhechores escriben que irán en busca del niño, la madre no quiere cederlo y huye. Christian, al volverla a encontrar, decide emigrar con ella a América, y así van peregrinando miserablemente hasta Bremen, mientras los señores los hacen buscar por todas partes. Por fin, Christian encuen­tra a un antiguo compañero que vuelve de América y le narra sus desilusiones, ex­plicándole los problemas políticos y sociales de la época: luego, convenciéndoles de que nadie puede quitarles el hijo sin su con­sentimiento, les exhorta a dirigirse a Ham­burgo, donde los señores, conmovidos por aquel amor materno, los acogen con alegría y les dejan la granja y el hijo, a quien querrán más que a ningún otro niño.

Heb­bel quería tratar todos los problemas sociales, resolviéndolos como Goethe en sen­tido conservador. A la idílica plasticidad del poema goethiano contrapone la movi­lidad dramática de su creación artística, que, sin alcanzar la altura del modelo, es, sin embargo, interesante, tanto por el es­tilo pintoresco y cuidado, como por el di­bujo de los caracteres que se desarrollan en el curso de la acción y por la forma del hexámetro, fluido y elegante.

C. Baseggio-E. Rosenfeld