Luisa, Johann Heinrich Voss

[Luise]. Obra del poeta alemán Johann Heinrich Voss (1751-1826), com­puesta por tres idilios en hexámetros, publi­cados separadamente durante los años 1783 y 1784, y sólo en 1795 agrupados en edición única con varias adiciones.

La acción de los tres idilios — titulados «La fiesta en el bosque», «La llegada del prometido» y «El matrimonio» — es muy sencilla. En la casa del párroco de Grünau se celebra el cum­pleaños de su hija Luisa, que cumple die­ciocho. Durante el paseo por el bosque, que Luisa emprende acompañada por su hermanito y por el preceptor de este último, Walter, ambos jóvenes se abandonan a sus sentimientos de amor recíproco, en feliz armonía con la naturaleza que les rodea: se dan el primer beso.

Más tarde, en el bosque, junto al lago, toda la familia se reúne para una alegre merienda y, sentados en torno sobre el blando musgo, después de haber probado la deliciosa y óptima bebida, el café humeante y oloroso, todos escuchan las palabras del párroco que, en­tre bocanada y bocanada de humo de su pipa, expresa con bondad su adoración por la cultura helénica y por las doctrinas «ilustradas» de tolerancia; entretanto, remonta en el cielo la luna. Al mayo siguiente, en las primeras horas luminosas del día, en­tramos en casa del párroco; Walter, a punto de ser pastor, ha llegado de su lejana pa­rroquia para traer la noticia y visitar a su prometida, y ha llegado—¡ay!—tan de prisa que su «Luisa, con las mejillas son­rojadas», dormía aún y ¡ha tenido que ser despertada por su prudente mamá! Al otoño siguiente, la tarde anterior a las bodas, una amiga, bromeando, ayuda a Luisa a pro­barse el traje de novia, y he aquí que llega Walter; su padre, enternecido y entusias­mado viendo a su hijita, imparte sin aguar­dar más la bendición nupcial, a la que sigue la tradicional serenata dada por la banda del pueblo.

Entre parabienes, júbilo y las bromas jocosas de todos los invitados, la joven pareja se retira a la cámara nup­cial. Los personajes están individualizados, más que nada, por los calificativos que acompañan a sus nombres: el venerable pastor de Grünau y el noble y modesto Walter. Los tres idilios, aunque inspirados originariamente en Teócrito, están influidos indudablemente por pasajes de la Mesíada (v.) de Klopstock. Sin embargo, les corresponde el mérito de haber devuelto este género de poesía a la verdad y a la naturalidad. La sana lozanía de esta obra fue precisamente la que inspiró a Goethe en la creación de Hermann y Dorotea (v.). Si bien la minuciosa detención en nimie­dades — y quizás más aún la minuciosa imitación del estilo homérico, de modo que la petaca de piel asume el epíteto de «jas­peados despojos de la foca» — pueda resul­tar cansina, el conjunto da una poética y bonachona imagen de vida familiar, algo angosta, pero llena de sentimiento y de afecto. Indudablemente, algunos detalles e incluso la atmósfera de conjunto recuerdan alguna vez El Vicario de Wakefield (v.) de Goldsmith, pero Voss ha creado, con len­guaje apropiado y con naturalidad, una obra original, de sello típicamente alemán.

A. Feldstein