Los Misterios Paganos y el Misterio Cristiano, Alfred Loisy

[Les mystères païens et le mystère chrétien]. Obra del crítico fran­cés Alfred Loisy (1857-1940), publicada en 1914-1919 y, en una redacción posterior, en 1930; sustancial contribución a las investigaciones sobre el origen del Cristianismo, y en particular sobre el apóstol Pablo. Considerando al Cristianismo dentro de la ór­bita de la historia de las religiones, Loisy busca la evolución de su principio sustan­cial en el espíritu religioso del mundo; pero, al hacerlo, a veces olvida la indivi­dualidad neta de las figuras históricas.

Para fundamentar la palpitación inconfundible de la religiosidad en una historia eterna del camino recorrido por la humanidad hacia Dios, el erudito francés estudia en sí y por ,sí el valor fundamental de las antiguas teo­rías de los sacrificios: el sentido de lo di­vino, el sacrificio mismo, la santidad, la ofrenda expiatoria son valorados en un proceso evolutivo para el cual el propio Cristianismo queda incluido entre las re­ligiones de misterios del primer siglo del Imperio, además del gnosticismo, puesto en relación, según habían hecho ya algunos investigadores, con el helenismo congénito en éstas. Pero, tomando de las religiones místicas más los valores rituales que los misticoteológicos, Loisy considera el cris­tianismo primitivo en la atmósfera de una religiosidad mistérica en la que, en espera de una religiosidad más íntima y resuelta, quedan incorporadas incluso las referencias judaicas a un reino mesiánico celeste.

En esta tentativa, bastante laboriosa, el histo­riador de las religiones se encuentra frente a la grande y nueva figura de Pablo; el Apóstol de las Gentes ofrece verdaderamen­te una concepción nueva, incluso ante el mensaje cristiano, y una interpretación que, superando el valor tradicional de los ritos y del Cristianismo primitivo, exhala una religiosidad inconfundible en la profundi­zaron de los valores de la fe y de la salvación en Cristo; hay, en las palabras del Apóstol, el influjo de un helenismo verdadero y propio.

C. Cordié