Los Marcurell, Hjalmar Bergman

[Markurells i Wadkoping]. Es la mejor novela del sueco Hjalmar Bergman (1883-1931), donde se desarro­lla la tesis de que, en las relaciones entre padres e hijos, no es lo esencial la sangre común, sino la efectiva correspondencia de afectos.

Marcurell, el protagonista, ha tra­bajado toda su vida para amasar, con en­redos y abusos, una fortuna para su único hijo Johan. Cuando descubre que no es su hijo, sino el de un conde arruinado a quien su mujer se entregó disgustada por la feal­dad física de su marido, su reacción es brutalmente violenta. Pero pronto se da cuenta de la realidad, se ve realmente tal cual es: vulgar, ávido, sólo preocupado por la lucha y la ganancia; y el sentido de su vida y de su trabajo queda destruido. Su único sostén es en adelante verse compren­dido por la esposa del conde, una mujer grácil y delicada, también víctima de la traición conyugal. Pero cierto día, en la escuela, el hijo de la condesa, discutiendo con Johan, ofende a Marcurell llamándole viejo usurero y Johan se inclina decidida­mente del lado de su padre putativo, rebe­lándose ante la injuria y defendiéndole con ardor. El viejo se siente entonces renacer y comprende que el amor de su hijo es más sólido e importante que cualquier vínculo de sangre.

La novela, adaptada a comedia con el mismo título (1929), tuvo un gran éxito, similar al obtenido por el mismo au­tor con su otra comedia, El premio Nobel (v.). La novela, rica en invención, sorpresas y tipos, y también humanamente con­movedora, es una de las obras más notables de la literatura sueca contemporánea.

A. Ahnfelt