Novela histórica de Tommaso Grossi (1790-1853), compuesta entre 1831 y 1834, y publicada en 1834 con dedicatoria a Manzoni, que es su modelo. La acción tiene lugar en 1329, en parte en Llimonta, junto al lago de Como, en parte en Milán, y finalmente en el castillo de Rósate. El objeto de la obra consiste en representar la historia de Lombardía en el siglo XIV, según los documentos sacados de las crónicas de aquella época.
Marco Visconti ama a una ioven, Bice, hija del conde Oldrado del Balzo, la cual, en cambio, ama a Ottorino Visconti, primo de Marco, siendo correspondida por él. Pero Marco está enamorado locamente de ella, y no sólo por su joven y fresca belleza, sino también porque le recuerda a la madre, Ermelinda, a quien él ha amado; desafía al rival en un torneo, al que se presenta con armadura cerrada para que no le reconozcan; le derriba, y le mataría si el grito de combate de Ottorino no hubiera sido «¡Viva Marco Visconti!». Con todo, recomienda a un vasallo suyo, Pelagrua, que impida a toda costa la boda, y éste, de acuerdo con Lodrisio Visconti, que odia a Ottorino, no habiendo podido impedir la boda, intenta separar con astuta violencia a los dos jóvenes.
Marco advierte demasiado tarde que aquellos picaros se han excedido en sus atribuciones, porque Bice muere agotada, y apenas ha tenido tiempo para volver a ver a Ottorino. Ésta es la trama principal y a su alrededor se entrelazan muchos sucesos históricos, como el cisma de Nicolás V y Juan XXII; la caída de Ludovico el Bávaro, el sitio de Milán, etc., y se mueven otros muchos personajes. Los protagonistas, sin embargo, no tienen una vida profunda; Marco, violento y contemporizador, ambicioso y enamorado, es, según opinión del autor, un hombre de su época; pero la presentación en la obra no tiene la fuerza de hacerlo vivir como tal; Bice y Ottorino son las acostumbradas figuras tradicionalmente románticas; más personal es el padre de Bice, el conde del Balzo, vanidoso y tímido, pero demasiado calcado en su modelo manzoniano.
Figuras secundarias, pero vivísimas son, en cambio, el escudero de Ottorino, Lupo, y un cura juglar, Tremacoldo, con su aguda presteza natural. Las últimas páginas de la obra, que describen una tempestad en que Lupo acude en socorro de los náufragos, y el duelo de los padres por la muerte del hijo, han sido distinguidos de los demás de la novela con el título de «La cabaña del ahogado». Y son las más bellas de la obra. Este libro, en el cual es evidente la afinidad con El anticuario (v.) de Walter Scott, está animado por algunas poesías; una de ellas es la famosa «Rondinella pelegrina» cantada por Tremacoldo; otra es la historia de Falchetto di Narbona, muerto anciano en un claustro, después de haber cometido muchos delitos; otra consiste en un sirventés, cantado por un ministril de Lucca, a la muerte de Marco. La obra es una mezcolanza no bien fundida de erudición y de fantasía; dAzeglio la alabó mucho, Tommaseo la juzgó severamente. Queda, sin embargo, como la más característica entre las novelas italianas de asunto histórico dentro del gusto netamente romántico de su época.
M. Maggi
Leyendo el Marco Visconti se siente tener enfrente un poeta no sólo indiferente para todo contenido religioso, moral y político, sino para la historia misma, que para él es únicamente la tela sobre la cual dibuja un hecho artístico. (De Sanctis)
* De la novela de Grossi se han sacado algunos libretos de ópera, con el título Marco Visconti, uno de ellos musicado por Enrico Petrella (1813-1877); esta ópera fue estrenada en Nápoles, en 1854. Otro ha sido musicado por Nicola Vaccai (1790-1848), Turín, 1838.

