[De Broeders, tragedie van het Recht]. Tragedia-misterio (1894) del holandés Frederik van Eeden (1860-1932), que en la segunda edición lleva el título de Broederveete y prosigue el tema del Pequeño Juan (v.).
Las siete hermanas del alma humana son: Atman (el espíritu), Woord (la palabra), Gedachte (el pensamiento), Leefkracht (la energía vital), Schim (el semblante) y Lichaam (el cuerpo). Las tres primeras son de naturaleza divina; las tres últimas están vinculadas a la materia. Entre las dos tríadas se encuentra Psique. Al amanecer de uno de los días en que muere Lucifer, las hermanas esperan con alborozados y piadosos cantos la aparición de la Luz. Pero Psique, encantada por el brillo de Lucifer, baja trastornada por los valles que llevan a la muerte, y su viaje triste es hasta que vuelve a encontrar la luz. Después del primer acto, que sirve de introducción, somos transportados al Cielo para presenciar el proceso entre Dios y Satanás. Satanás, que es Lucifer, hijo de Dios, se cree igual a Dios y se dice hermano suyo, declarando que las Tinieblas son eternas como la Luz. Para probar su derecho sobre el alma de los hombres, hace que se desarrolle en la tierra el siguiente drama. El zar Pedro, dictador de una Rusia imaginaria, ha desterrado a Siberia a su hermano Iván. Con ocasión de una entrada triunfal de Pedro en Moscú, Eudoxia suplica a su marido que permita el regreso de Iván, pero él le contesta con un latigazo. Iván, que ya ha regresado en secreto, se encuentra en medio de la multitud y, enfadado, grita a su hermano: «¡Diablo!» Estalla en Moscú la peste; Eudoxia atiende amorosamente a los enfermos: De esta manera encuentra a Iván, que considera la epidemia un castigo de Dios por la maldad de Pedro, al que el pueblo sólo tolera. Iván suplica a Eudoxia que abandone a su marido, pero ella se niega. Pedro, acompañado por Catalina, su amante, encuentra a su mujer cerca de una tumba; ella le informa que su amante ha organizado un complot contra él.
Llegan unos sicarios que lo cogen, lo atan y lo tiran a una fosa. Los sicarios se marchan y Eudoxia le salva. Pedro cree que es Iván el jefe del complot y acusa a su mujer de complicidad. Eudoxia es encarcelada y torturada, y, en la cárcel, oye las voces de Satanás y de Jesús; y precisamente cuando Jesús gana en su alma, llega Iván disfrazado de guardián; y en el momento en que ella creía haber encontrado la paz, se reanuda la lucha. Iván le aconseja que huya con él, pero ella se niega. Iván amenaza entonces de muerte a Pedro si continúa torturándola. Cuando éste llega, Eudoxia, ya agotada, no halla más recurso que suicidarse, suplicando la misericordia divina, y temblando ante su alta justicia. Iván se .echa contra su hermano, pero es derribado. Acto seguido es atado a un árbol para ser torturado hasta la muerte; en el último momento Pedro interviene para liberarle, pero entonces llegan unos soldados que matan al tirano. De esta manera mueren los dos hermanos. Los ángeles esperan piedad para el alma de Eudoxia, pero la Suprema Justicia la entrega a Satanás. No habiéndose resignado completamente a la voluntad de Dios, es condenada. Pero he aquí que el Hijo, que es el Divino Amor, abandona al Padre para sufrir con el hombre, enseñarle el amor y la humildad, devolver la vida a los ciegos, fortalecerlos con su propia fuerza. Cristo se aleja con los ángeles, el cielo se vacía y el Todopoderoso se retira envuelto en los velos del misterio. En el reino del demonio, donde todo es profanación, sátira y blasfemia, Eudoxia sigue esperando la salvación a través de Jesús; por ello soporta de buen grado los más agudos dolores y los mordiscos del fuego. Después del canto de un coro de ángeles, se oye la voz de Jesús que manda abrir la puerta. El reino del diablo es destruido. En el último acto reaparece Psique, que ha encontrado nuevamente el camino de la Luz, y en la orilla del mar infinito ve levantarse gloriosamente el sol.
H. Henny

