Novela histórica del poeta romántico alemán Wilhelm Hauff (1802- 1827), aparecida en tres volúmenes en 1824, donde está descrita la lucha entre la Liga sueba y el duque de Württemberg en el primer cuarto del siglo XVI.
La aventura se inicia en el momento en que, en Ulm, ocupada por las tropas de la Liga, Georg von Sturmfeld se entera de que el padre de su amada María forma parte de las tropas rivales, fieles al duque Ulrich. Por amor a María, Georg decide separarse de la Liga y marcha hacia el castillo de Lichtenstein con un anciano aldeano suevo, el Pífano de Hardt, que María le ha dado como guía. Agredido por una pequeña escuadra de secuaces de la Liga y herido, se restablece en casa del Pífano de Hardt, donde es amorosamente cuidado por la hija de éste, Baerbele; pero, cuando reemprende el camino, se entera de que María le es infiel; cada noche, un caballero desconocido entra en el castillo de su amada. Celoso, está a punto de matar al presunto rival; el Pífano interviene y se descubre que el caballero desconocido es nada menos que el duque Ulrich. Georg, atraído por la fuerte personalidad del duque y conmovido por su suerte, jura serle fiel y combatir por él. Con un ejército de lansquenetes, Ulrich consigue reconquistar Stuttgart, y Georg, que ha ayudado mucho a la empresa, recibe en premio la autorización de casarse con María. Vuelven los soldados de la Liga, y el duque, con sus pocos fieles, ha de huir. Ulrich se salva gracias al sacrificio del fiel Pífano y a la valerosa actitud de Georg, que se hace pasar por él. Hecho prisionero, Georg se libra de la pena capital gracias a la intervención del anciano Fondsberg, amigo de su padre; y con su mujer y su suegro se retira al castillo de Lichtenstein.
Concebida y escrita al estilo de las novelas de Walter Scott, esta obra de Hauff no carece de cierta lozana vena narrativa y ha resistido al transcurso del tiempo, gracias también a cierta viveza de clima histórico al que algunas figuras de personajes populares (el fiel y valeroso Pífano, su hija Baerbele), delineadas con una especie de humorismo afectuoso, confieren una persuasiva eficacia. Las figuras de los protagonistas, Georg y María, están, en cambio, turbadas por un sentimentalismo morboso. Notable, como señal de exigencias incipientes y nuevas en los desarrollos del gusto romántico, es la tentativa de introducir ocasionalmente en la novela alemana, como hizo Scott en la novela inglesa, el empleo de algunos dialectos (suevo, austríaco, magdeburgués).
A. Feldstei

