[Vorlesungen über speku- lative Dogmatik]. Lecciones profesadas por el pensador alemán Franz von Baader (1765- 1841) en la Universidad de Munich, y luego publicadas en cinco volúmenes entre 1827 y 1838, en las cuales se aclaran y expresan sistemáticamente las ideas expuestas en los Fermentos de conocimiento (v.). Las exigencias ideales que la espiritualidad humana saca a la luz, trascienden la propia persona humana, que está vinculada a lo finito de su existencia. No es el acto de libertad suya, sino más bien su coparticipación a la vida divina. Tanto el pensamiento teórico como la voluntad moral, tienen en esta participación su raíz, el principio de su impulso infinito, pero en Dios tiene también su raíz la finitud del hombre, aquel principio de alteridad para consigo mismo que continuamente destruye su vida y su acción, pero todo lo que el hombre halla dividido es en Dios proceso de una vida unitaria; y cuanto en el hombre es sufrimiento y drama, en Dios es plenitud del ser. Pues en Dios debemos distinguir el fondo oscuro de su mera identidad y el progreso de efusión por el cual Él, en un primer grado, sale de esa no revelada identidad, se expande en el reino de la eterna Razón como una inmanente diferenciación suya.
En su segundo grado ya no es inmanente y lógico, sino emanente y real; la eterna naturaleza divina se diferencia en la triplicidad de las personas; y finalmente el acto de creación trae -a la luz la alteridad de Dios como su imagen: el mundo y en el hombre. El pecado original es el ser puesto del hombre en el espacio y en el tiempo; su redención, por medio de la expiación de la culpa en la vida, o en el Hades o en el Infierno, es, en cuanto asumida en Cristo mismo, la reconquista de la bienaventuranza eterna. El mal que es el desprenderse de Dios, no como acto creador de Dios, sino como conciencia de separación de la criatura, es el principio de la temporalidad y de la materialidad. La expiación es la reconquista de la comunión con Dios y la restauración de su reino. En Baader el pensamiento, más que una interpretación teorética especulativa de la experiencia religiosa, como en el idealismo, aparece bajo forma de verdadera gnosis, esto es, de la universalización de los motivos esenciales de la experiencia misma. De aquí su forma fragmentaria y no demostrativa. Baader es un característico representante de la inclinación religiosa del último romanticismo especulativo; el momento negativo de la religiosidad, la conciencia del contraste de la culpa, del pecado, es en él mucho más viva que en Schleiermacher, en quien la religiosidad es sentido positivo de la cultura y de la vida.
Al mismo tiempo la conciencia de la situación existencial de la persona es menos radicalmente sentida que en Kierkegaard y resuelta en la idea de un progresivo desarrollo hacia una palingenesia universal. Baader permanece tan extraño a una como a otra dirección de la teología protestante. Ve el protestantismo más bien como una resolución en el seno del cristianismo destinada a expandirse en sentido de ilustración y humanismo. Por esto, a pesar de su oposición al principio de la primacía papal, Baader se cree fiel a la tradición católica y a su tendencia conciliadora. La presente obra de Baader, junto con las otras publicadas e inéditas, fue vuelta a publicar por su discípulo Franz Hoffmann en las Santliche Werke editadas en Leipzig en dieciséis volúmenes entre. 1851 y 1860.
A. Banfi

