Las Fuerzas Eléctricas en el Movimiento Muscular, Luigi Galvani

[De viribus electricitatis in motu musculari, Commentarittsj. Obra de Luigi Galvani (1737-1798), publicada en Bolonia en 1791 y de nuevo en Módena al año siguiente, con una di­sertación de Giovanni Aldini: Aloysii Gal­vani in Bononiensi Archigymnasio, et Ins­tituto Scientiarum Publici Professoris Anatomici Emeriti, Academici Benedictini, De Viribus Electricitatis in Motu musculari Commentarius cum Joannis Aldini dissertatione et notis, Accesserunt Epistolae ad animalis electricitatis theoriam pertinentes. Mutinae MDCCXCII. La disertación de Al­dini va de la página III a }a página XXVI. El De viribus electricitatis, dividido en cua­tro partes, con una explicación de las ta­blas, va de la página 1 a la 66. Sigue (pá­ginas 67 a 70) una carta en italiano de Don Bassano Carminati, profesor en la R. I. Universidad de Pavía, dirigida a Galvani con fecha 3 de abril de 1792, y (pàgs. .71 a 79) la contestación, también en italiano, de Gal­vani, con fecha 8 de mayo de 1792. El des­cubrimiento, que dio origen a todos los problemas sobre el galvanismo animal, y que tuvo como consecuencia directa el des­cubrimiento de Volta sobre la electricidad de contacto y el invento de la pila, relatado en la pág. 2 con estas palabras: «Ranam dissecui, atque praeparavi ut in Fig. 2, Tab. I, eamque in tabula, omnia mihi alia proponens, in qua erat machina electrica, Fig. 1, collocavi ab eius conductore penitus sejunctam, atque haud brevi intervallo dis- sitam; dum scalpelli cuspidem unus ex iis, qui mihi operam dabant cruralibus huius ranae internis nervis D D casu vel leviter admoveret, continuo lamnes artuum musculiita contrahi visi sunt ut in vehementio- res incidisse tónicas convultiones videren- tur…».

Pasa luego, «Pars secunda», a los efectos sobre la rana sin la intervención de la máquina eléctrica, sino mediante la elec­tricidad atmosférica (págs. 14, 15, 16), y más adelante, «Pars tertia», desde la pág. 16 a la 37, a tratar de las fuerzas eléctricas ani­males en el movimiento muscular; entonces, después de cuidadosas experiencias que le parecieron suficientes para alejar toda duda sobre la intervención de una fuente eléctri­ca exterior, observa: «Verum, ut rem in aperto magis ponerem, opportunissimum mi­hi fuit ranam super cohibentem planum, vitreum scilicet aut resinosum collocare; tunc arcum modo deferentem, modo vel to- tum, vel aliqua saltem ex parte cohibentem adhibere, eiusque extremitatem unam unco spinae infixo, alteram aut crurum musculis, aut pedibus opponere. Periculo autem facto vidimus deferenti adhibito arcu, Fig. 9, Tab. Ili, contractiones perfici, deficere vero penitus adhibito arcu partim deferenti, par­tim cohibenti, ut in Fig. 10. Arcus deferens ex ferreo filo erat, uncus vero ex filo aereo».

Por ésta y por muchas otras expe­riencias, Galvani llegó a admitir que las contracciones de la rana, en ausencia de fuentes eléctricas exteriores, se debían a una carga propia del animal que, por me­dio del arco metálico, se descargaba como la de una botella de Leyden. La carta de Carminati tiene, importancia histórica: en ella, el escritor acusa recibo de la obra de Galvani, le da las gracias y le envía sus felicitaciones junto con las de Spallanzani, Barletti, Volta, Rezia y Malacarne, comunicándole los resultados de las experiencias de Volta, que todavía no podía decidir dón­de se encontraba la electricidad, y que se reservaba repetir las pruebas, concluyendo de todos modos que la rana funciona como un electrómetro muy sensible. La contes­tación de Galvani, aun reconociendo la ha­bilidad experimental de Volta, insiste en defender su teoría sobre la electricidad ani­mal. Las vicisitudes de la discusión llega­ron más tarde a hacer triunfar la teoría voltiana (v. Obras de Volta); pero este tra­bajo de Galvani señala una fecha memora­ble en la historia de la electricidad.

P. Pagnini