[Childe Haroíd’s Pilgrimage]. Poema en estrofas spenserianas (y. La reina de las hadas) de George Gordon Byron (1788- 1824), empezado en Albania en 1809: los dos primeros cantos fueron publicados en 1812, el tercero en 1816, el cuarto en 1818.
El poema describe los viajes y las consideraciones de un peregrino presentado como un tipo de rebelde, menospreciador de los hombres y harto de placeres, en busca de distracción en tierras extranjeras. Este carácter respondía a un tipo bastante popular en los comienzos del romanticismo; y era popular la parte del mundo visitada por él, Grecia y Oriente, de manera que no es de extrañar que la guía en verso de Byron alcanzase un éxito inmediato (según una célebre frase suya, «una mañana se despertó para encontrarse célebre»). Los dos primeros cantos narran cosas de los lugares visitados por Harold en Portugal, en España, en las islas Jónicas, en Albania y terminan con una lamentación por la esclavitud de Grecia; el tercer canto nos muestra al peregrino en Bélgica, junto al Rin, en los Alpes, en el Jura (es notable aquí la influencia de la poesía de la naturaleza de Wordsworth).
Cada lugar es un pretexto para que el poeta haga consideraciones históricas, y ora la guerra de España, ora la víspera de Waterloo y Napoleón, ora Rousseau y Julie constituyen el tema del poema. En el cuarto canto la ficción del peregrino es abandonada, el poeta habla personalmente de Venecia, de Arquá y de Petrarca, de Ferrara y Tasso, de Florencia y Boccaccio, de Roma y de sus grandes hombres desde Escipión a Rienzi. El poema, una especie de guía sentimental de los países que en aquel tiempo encendían la imaginación, especialmente del público femenino, obtuvo un favor inmenso, superior a sus méritos literarios, ya que hoy los .versos de Byron se nos antojan fluidos pero descuidados, los sentimientos a menudo afectados, los atrevimientos de pensamiento lugares comunes, las deslumbrantes descripciones conformes a recetas retóricas. Harold, transparente disfraz de Byron, fue identificado con el espíritu revolucionario y pareció la encarnación del «mal du siècle». [Trad. española de Antonio Ledesma (Almería, 1884) y en Obras completas, tomo I (Madrid, 1930)].
M. Praz
No encuentra un contenido proporcionado a su alma en el mundo que le rodea, y fuera de él busca personajes gigantescos para ensalzar la poesía. (De Sanctis)
En Byron el temperamento mismo se hace genio, es genial por naturaleza… no sabría encontrar expresión más profunda que la de Goethe: «En cuanto piensa se convierte en un niño». (Du Bos)

