La Novela Burguesa, Antoine Furetiére

[Le román bourgeois]. Novela de Antoine Furetiére (1620-1688), publicada en 1666. Viendo que las novelas de moda, gracias a Made­moiselle de Scudéry y a otros refinados autores, atribuían actividades sentimentales y evanescentes a personajes del mundo an­tiguo, el autor quiso cantar de manera viva y palpitante los héroes de cada día.

La suya es una novela burguesa, porque habla de parisienses corrientes; que no tienen el em­paque ni la pompa de la inútil gente de la Corte y de la alta sociedad. En dos li­bros, no bien ligados entre sí, Furetiére entrelaza algunas aventuras amorosas. Una bella muchacha, Javotte, es admirada por diversos pretendientes; es hija de un pobre diablo, de profesión procurador, Vollichon, que vive entre tribunales y prácticas judi­ciales, y sólo piensa en casarla.

Entre los galanes que mariposean a su alrededor hay un abogadillo muy peripuesto, Nicodéme, que acaba por hacerse simpático a la fami­lia de ella. En este punto, se intercala en el libro la historia de una joven burguesa simplona, Lucrèce, la cual, soñando con grandes matrimonios, se deja engañar por un marqués, pero éste, todo promesas y buenas palabras, la abandona a la primera ocasión y se marcha con su regimiento, encontrándose pronto la desgraciada en ta­les condiciones, que ha de buscar un padre para el hijo que ha de tener.

A este pro­pósito, Nicodéme le había hecho, en broma, una promesa de matrimonio por escrito; un procurador, Villeflatin, se interesa por el asunto, intenta un proceso contra el in­cauto joven e impide su matrimonio con Javotte. Desesperación y subterfugios de los dos jóvenes, a cuyos propósitos se oponen los padres, pero muy pronto es introducida Javotte por unos amigos en la sociedad , preciosista, en la que, enardecida por no­velas como la Astrea (v.) y otras frivolida­des literarias, sueña con amores novelescos y se fuga con cierto Pancrace.

De modo que mientras se intentaba hacerla casar con un mísero abogado de causas perdidas, Jean Bedout, éste consiente en cambio conver­tirse en marido de la sentimental y vana Lucrèce, que ahora se halla tan apurada. En el segundo libro, algunas figuras, que ya habían salido en el primero en la sátira de la sociedad galante, aparecen mez­cladas con nuevos personajes en una trama bastante complicada, entre retahilas de libros caracterizados satíricamente, disqui­siciones acerca de la sociedad y cosas por el estilo; se trata de la historia de Charroselles, de Collantine y de Belastre, bajo cu­yos nombres se esconden el novelista Char­les Sorel, autor de la Verdadera historia cómica de Frandón (v.), y otros contempo­ráneos del autor.

Claras alusiones a Madeleine de Scudéry, autora del Gran Ciro (v.), y a la famosa Ninón de Lénelos se hallan en los personajes de Polymatic y de Polyphile. En conjunto, la narración da una visión realista de un ambiente de leguleyos, alguaciles y abogados, pintados como pobres burgueses llenos de presun­ción y de inútiles expedientes, como se encuentran en la vida de cada día. Este carácter francamente caricaturesco sitúa es­ta obra entre los documentos más interesantes de la época, junto a la Novela cómica (v.) de Paul Scarron.

C. Cordié

La obra maestra de Furetiére señala el nacimiento de la novela tal como la conciben los modernos; novela pura y específica en que, por fin, la humanidad co­mún representa su papel. Casi estoy por definirlo como un naturalista. (A. Thérive)