Poema en octavas de Vincenzo Monti (1754-1828), empezado en 1793, acabado en 1797 y modificado y corregido en 1826. Se propone exaltar la obra de las Musas, civilizadoras de las costumbres humanas, y contemplar de este modo en una síntesis poética la historia de la humanidad.
La intención queda, sin embargo, lejos de la realización, ya que el argumento se detiene en el material meramente mitológico. Se narra en él que Júpiter, transformado en pastorcillo, se enamora de Mnemosine, hermana de los Titanes, y que de este amor nacen las Musas, acogidas en la más luminosa zona del Olimpo; ellas cantan las obras del Amor, los orígenes de la vida, el nacimiento de los ríos, de los montes, de las ninfas, la lucha de los Titanes. El primer canto terminaba, en la primera redacción, con la invocación al «César alemán» para que rechazara al «Galo felón»; pero en 1797 esta invocación fue substituida por otra, dirigida a Napoleón. El segundo canto, que debía describir la obra civilizadora de las Musas, a través de la literatura griega, latina e italiana, no fue escrito nunca.
La mitología heló el estro del poeta, y sólo destacan unos pocos trozos, como la tétrica imagen de los Gigantes abatidos y, por contraste, la deliciosa imagen de Mnemosine y de la llanura Eleutera, donde ella pasea. Hay resonancias del «Purgatorio» (v. Divina Comedia) dantesco; algunas escenas están también inspiradas en Dante, aunque el breve poema, en conjunto, quiera mantenerse fiel a los esquemas del estilo didáctico. M. Maggi
… Tengo que decir, además, que el poema no tiene ninguna finalidad satisfactoria, que es tan sólo una poco feliz adaptación a las circunstancias de entonces; y en verdad que un centón de piezas antiguas para cantar lo que cantaron los mismos antiguos es cosa bien lamentable. (Leopardi)
Es una de las más francas voces del temperamento de Monti…; aquí efectivamente el mito se agita y se mueve como algo vivo. (F. Flora)

