[La maréchale d’Ancre]. Drama en cinco actos y en prosa de Alfred de Vigny (1797-1863), representado en París el 25 de junio de 1831. Su argumento es el fin del florentino Concini, mariscal d’Ancre, y de su mujer Leonora Galigai, favoritos de la regente María de Médicis (1615).
Para reforzar su posición, los dos consiguen hacer encarcelar al príncipe de Condé, jefe del partido de los descontentos. Es el comienzo de la sublevación, que abatirá a los Concini, alejará a la Regente y dará el poder a Luis XIII. Un corso, Michel Borgia, que estaba enamorado de Leonora, la vuelve a ver en la corte, le expresa su odio celoso por Concini y le revela también la inminente revuelta, de la que se propone salvarla. Cuando es detenida, ella le confía a sus dos hijitos. Borgia tiene consigo escondida en París a su mujer, Isabel: Concini la ha visto, se ha enamorado de ella, y mientras todos lo suponen ausente, él la corteja. Por ella se entera de que Borgia está en París y que está en relaciones con Leonora Galigai. Herido en su honor, suscita los celos de ella contra su mujer; cuando ésta es procesada por hechicera, encuentra una feroz acusadora en Isabel, y es condenada. Concini, al volver a su casa, se entera de que el joven Luis es rey, y que su estrella se ha eclipsado; riñe con Borgia, se desafían, lo hiere mortalmente, y él también queda herido. Le rematan los hombres del partido del rey sobre la misma piedra en que había sido muerto Enrique IV, asesinato que había preparado el propio Concini.
La Galigai, cuando la conducen a la hoguera, ve a los dos muertos, encuentra a sus hijos, y encomienda su venganza al mayor de los dos. Esta obra no figura entre las mejores del autor. La sombría acción basada en la pasión italiana de la «vendetta», es melodramática; la evocación de los acontecimientos históricos es más tétricamente coloreada que profunda; el concepto filosófico — la Némesis histórica por lo cual Concini halla la muerte en el lugar en el que deseó la muerte al rey Enrique — no redime los defectos de la obra, únicamente la protagonista, madre, esposa, amante, ambiciosa y supersticiosa, tiene algo de vida, que se convierte en patética delante de los jueces, y a punto de morir, como si el autor hubiese recordado la muerte de María Antonieta.
V. Lugli

