La Malambrunada, Francisco Acuña de Figueroa

En 1837, el uru­guayo Francisco Acuña de Figueroa (1790- 1862), escribió en octavas reales este largo poema épicoburlesco que es uno de los más grandes y más originales, en la literatu­ra clasicista hispanoamericana. Con clásico equilibrio, Acuña de Figueroa plantea en el doble plano de la realidad y de la fantasía, la acción de La Malambrunada, como la lucha entre las viejas, representadas por brujas capitaneadas por Malambruna y pro­tegidas por Satán, contra las jóvenes, am­paradas por Venus bajo el mando de la ninfa Violante. Después de intrincadas y burlescas peleas y risueños episodios casi heroicos, perece Malambruna. Muerta ésta, huyen las viejas ante la vigorosa carga de las jóvenes, hasta hundirse, para salvarse, en un fangal en el que el propio Diablo, que protegía a las feas, las abandona deján­dolas transformadas en ranas. Acuña de Figueroa, al incluir esta obra poética, con ciertos ribetes de crítica social y de filo­sofía satírica, en sus «Obras completas», en­mendó el primitivo texto, desmejorándolo, para adaptarlo a las exigencias de las ten­dencias románticas de la literatura de me­diados del siglo XIX en América.

J. Pereira Rodríguez