Comedia en tres actos y en prosa del comediógrafo español Manuel Linares Rivas (1878-1938), estrenada en febrero de 1923, por María Guerrero, en el Teatro Lara de Madrid.
Aficionado el autor a llevar al teatro problemas y tesis jurídicos, plantea en su obra la injusticia que encierra la ley de herencia, favorable a los hijos con perjuicio del progenitor superviviente. Adúcese para la demostración el caso de don Lorenzo, a quien sus descendientes directos, huérfanos de madre, llegados a la mayor edad, exigen la entrega de la legítima, sin consideración a las dificultades económicas por que atraviesa, a causa de quebrantos y contratiempos en su fortuna, independientes de su honrada y buena voluntad. De entregar la legítima, hipotecando y malvendiendo lo que le resta, don Lorenzo se quedará arruinado, en la mayor miseria. Los hijos, egoístas y descastados, no ceden, y el pobre señor, que los crió con cariño y regalo, es víctima, como el rey Lear, de la más negra y despiadada ingratitud. Sólo le consuela su hija Cristina,, cordera fiel y abnegada, llena de amor y de piedad filial, que será, al fin y al cabo, y para el desenlace dramático bellamente optimista, la que conjure el peligro con ayuda de la noble protección de Dionisio, muchacho enamorado de Cristina, inteligente y generoso, que espera ganarla por su constancia y lealtad y no comprarla por su dinero. Todo esto y los tipos secundarios que completan y ornamentan la arquitectura dramática, hábilmente pergeñada, ha ganado para la obra la aprobación del público.
C. Conde

