Obra dramática en tres actos y en verso de Lope Félix de Vega Carpió, representada en 1631, e impresa por primera vez, en 1641, en Zaragoza. Menéndez Pelayo la coloca entre las comedias de costumbres urbanas, caballerescas y aristocráticas. Típica obra de enredo, está bien urdida y desenvuelta.
El joven príncipe de Polonia, Ricardo, se siente prendido de la hermosura de Estela, duquesa de Lorena, y para evitar correr la suerte de anteriores pretendientes, que han sido despreciados, inventa un complicado enredo. Envía a su criado Julio con una carta para Celia, dama de compañía de la duquesa y prima del príncipe; en ella se disculpa de que no las haya visitado, pues se ha visto obligado a continuar su viaje hacia España. Julio comunica a las damas que su señor ha logrado ver a la duquesa, pero la ha encontrado fea. Estela, ofendida por tal ultraje, promete vengarse. El joven príncipe, bajo el disfraz de un supuesto secretario suyo llamado Lauro, permanece en la corte, donde corteja y logra interesar a la duquesa y a su propia prima, que no le reconoce. Estallan los celos entre las dos amigas, y él da a ambas seguridades de fidelidad. La trama se complica: Octavio, amigo del príncipe, está enamorado de Celia, que no le hace caso; Julio, el criado, se aburre: no hay ninguna Inés, doncella de la duquesa, posible premio final a sus servicios. Estela escribe al príncipe, le pide que vaya a la Corte y le da una cita nocturna en su jardín. Celia da otra cita, á la misma hora y en el mismo lugar, a Lauro. Ricardo, como tal, acude a la cita de la duquesa; Octavio, como Lauro, a la de Celia. Después, Ricardo, como Lauro, corteja a Estela, y Octavio, como Ricardo, saluda a Celia. Estela prepara su venganza para el día siguiente, rechazará públicamente al príncipe y se casará con Lauro, pero su sorpresa es grande al descubrir que se trata de la misma persona. Ricardo, conseguido su propósito, obliga a Celia a casarse con Octavio. Obra de la edad madura, en ella la discreción se impone al espíritu creador.
S. Beser

