Diálogo de Luciano de Samosata (125?- 185? d. de C.), compuesto alrededor del año 165. Es quizás el más significativo de los diálogos de Luciano, y el autor mismo, bajo el nombre de Licino, interviene como interlocutor, demostrando con agudeza y evidencia que no es posible conocer la verdad a base de un solo sistema filosófico y que, por lo tanto, es inútil todo esfuerzo en este sentido. Licino induce a su interlocutor Hermótimo — un viejo filósofo que ha pasado toda su vida en el estudio de la filosofía, pero que, como Licino le demuestra, no ha logrado encontrar un criterio absoluto de verdad — a dejar las especulaciones varias y a elegir un método de vida más sencillo que le conduzca a obrar bien. La crítica de los varios sistemas filosóficos está llevada con el método propio de los escépticos oponiendo un sistema a otro y demostrando sus contradicciones. Pero Luciano no es escéptico, ya que quiere resueltamente demostrar, basándose exclusivamente en su sentido común, la vanidad de toda especulación abstracta y de toda doctrina cerrada y dogmática.
S. Schick

