Título de una narración de Honoré de Balzac (1799-1850), publicada en 1832. La «Grenadiére» es el nombre de una antigua casa de campo situada en un magnífico paraje a orillas del Loira, frente a la ciudad de Tours. La villa es alquilada, en los primeros años de la Restauración, por una señora aún joven, cuya delicada belleza está minada por una grave enfermedad. Ella, que se hace llamar Madame Willemsens, vive allí, huyendo de todo contacto con el mundo y dedicándose por completo a la educación de sus dos hijos. Al cabo de dos años, la señora fallece, dejando a los dos muchachos solos en el mundo. Sin embargo, el hijo mayor, Luis, apenas de quince años, de carácter naturalmente animoso y gracias a la ejemplar educación recibida, da claras muestras de estar en condiciones de mantener la promesa hecha a su madre, velando con paternal solicitud por su hermanito, y disponiéndose a arrostrar con heroica osadía la lucha por la vida. Por la confesión de la madre moribunda a su hijo, y por otros indicios esparcidos como por azar, el autor nos hace vislumbrar el tempestuoso pasado de Madame Willemsens: toda la romántica historia de una culpable pasión con sus trágicas consecuencias, ennoblecida por la desgracia y rescatada por el amor maternal.
Sin embargo, estos elementos típicamente novelescos permanecen, por decirlo así, en el fondo; el primer plano lo ocupa sólo el relato de la estancia en la Grenadiére: un cuadro de vida familiar tratado con apasionada ternura, en un estilo que no renuncia a los insistentes análisis, tan del gusto de Balzac, aunque supera las pretensiones realistas y las digresiones morales para alcanzar una poética atmósfera de singular pureza, una eficacia casi exclusivamente figurativa, que confiere a esta novela un lugar aparte en la obra tan abundante y variada del gran narrador.
M. Bonfantini

