Pascual Duarte es un campesino extremeño que espera en su celda que se cumpla su ejecución. En esa espera Duarte explica su vida. Hijo de una mujer que nunca le amó y de un alcohólico, el medio sórdido en el que vivió determinó su vida. Mató a su perro, a un caballo, al amante de su hermana y, a la vez, de su esposa, y a su madre. Por estos dos crímenes cumplió una larga condena.
Posteriormente se le acusa del asesinato, a comienzos de la guerra civil, del cacique Don Jesús, aunque el texto invita a interpretar que Pascual mató a Don Jesús para acortar su agonía, pues lo encontró mal herido. En la conducta de Duarte no parece haber ningún cuestionamiento del orden social. Novela lírica y filosófica antes que social, se cierra con un informe de la Guardia Civil y otro del capellán de la prisión. Éste último es una meditación sobre el bien y el mal y la dificultad de juzgar las acciones humanas.

