Comedia dramática de Juan Ruiz de Alarcón (15819-1639). Su asunto, tomado de la Historia de España del P. Mariana, es como sigue: Ñuño Aulaga, tras larga ausencia, vuelve a Aragón y, con el objeto de vengarse de don Bermudo, se hace pasar por Alfonso I, muerto años antes.
Los nobles le reconocen como rey, no quedando fiel a la reina Petronila más que Sancho Aulaga, que está enamorado de Teresa, hija de Bermudo. Sancho ataca las fuerzas de Ñuño, quien le declara en secreto que es su padre, contándole además la afrenta conyugal de que fue objeto por parte del padre de su amada, a pesar de lo cual aquél decide permanecer fiel a la reina. Al fin las tropas le abandonan y el usurpador es declarado rey. Una noche, cuando Ñuño va a matar secretamente a Bermudo, se descubre su verdadera personalidad y es destronado. Estando en la cárcel pide a su hijo que le mate para evitar una muerte afrentosa, y así lo hace éste, comprometiéndose además a declarar que el impostor no era su padre. Tras lo cual se descubre que Sancho no era hijo de Ñuño, sino de Bermudo; ello salva su buen nombre, pero impide su boda con Teresa.
La obra, áspera y de escaso valor poético, gira enteramente en torno al tema del honor; cuando se plantea el conflicto entre la fidelidad a la reina y la defensa del honor paterno, triunfa la primera; pero cuando a éste sólo se opone la repugnancia a derramar la sangre del padre, el protagonista no duda en recurrir a «la crueldad por el honor». La circunstancia de que Sancho esté enamorado dé la hija del ofensor de su padre, establece una cierta relación con las Mocedades del Cid.
J. García López

