Justicia, Grazia Deledda

[Giustizia]. Novela de Grazia Deledda (1871-1936), publicada en 1899. En la hermosa casa de los Arca, en las cam­piñas de Nuoro, donde vive don Stefano Arca con su anciano padre don Piane, se cierne todavía la sombra del delito que truncó la vida de don Cario Arca, hermano de Stefano, tres semanas después de sus bodas.

La acusación del asesinato pesa sobre el pastor Agostino Chessa, pero se sospecha que el inductor haya sido Filippo Gonnesa, a quien don Piane había negado, por ser pobre, la mano de su hija Silvestra. Después de la muerte de su hermano y la pérdida de toda feliz esperanza, ella se ha hecho monja de «casa», y vive reclusa, sin ver ni hablar a nadie, en cuatro habitacio­nes, rodeadas de un pequeño patio anejo a la casa paterna, desde la cual, por medio de un torno, le pasan la comida. Stefano, a quien oprime el tedio de la casa mal go­bernada por las criadas y el malestar de una fiebre perniciosa, halla en la viuda de su hermano, María Althabella, un consuelo inesperado; se enamora de ella y se casan. Pero tampoco la presencia de ella consigue vigorizar su alma débil y dolorida. El ocio de los señores sardos, el tedio de una exis­tencia inútil que tiene por única distracción la música de Wagner y alguna vaga aspi­ración a la vida del continente, son a veces para él pesadillas sofocantes y otras cómo­dos pretextos para sus siestas prolongadas hasta el crepúsculo. Silvestra, en medio de su soledad, se cree librada de las pasiones terrenales, pero con la vuelta de la pri­mavera se siente de nuevo animada y ena­morada.

Una noche la reja puesta en el fondo del patio para la salida de las aguas de lluvia es arrancada sigilosamente, y se supone que Filippo Gonnesa, que vive ahora en el monte, ha encontrado manera de acer­carse a la reclusa. En tanto, el proceso es inminente; cierto Arcangelo Porri, siniestro pastor de los Arca, vende su falso testimo­nio a los Arca para condenar a Filippo Gonnesa; cosa mucho más fácil ahora, cuan­do Agostino Chessa ha muerto en la cárcel. Durante el proceso, Arcangelo Porri es de­tenido por falso testimonio, pero sin em­bargo Filippo Gonnesa es condenado en contumacia. Los Arca están vengados, la vieja casa, como liberada de una tétrica sombra, renace a vida nueva con el niño que María ha dado a luz el mismo día del proceso. Pero Bore, hijo de Arcangelo Porri, furioso contra sus amos por la encarcela­ción de su padre, para vengarse, revela a Stefano que Silvestra recibe, todas las noches, a Filippo Gonnesa. Stefano, trastor­nado por el odio, se aposta en el callejón, y cuando Filippo ha entrado en el pequeño patio de Silvestra corre a avisar a la policía, que le detiene al alba, al salir de su cita amorosa.

En Justicia todos los elementos que se combinarán con el tiempo en el firme diseño de las mejores novelas de Grazia Deledda están ya formados, aunque no se suceden con la necesidad rigurosa de Elias Portolu (v.); la exuberancia descrip­tiva de los primeros ensayos se ha miti­gado; el paisaje, que, con todo, aparece de­masiado a menudo en primer término, tiene un apropiado significado dramático que se funde con el drama de los personajes, con­siderados ahora en su implacable rigurosi­dad. En el centro de una opresora agitación de pasiones, la figura de Silvestra, viva y atormentada en la sombra y el silencio de su místico tedio, tiene una angustiada be­lleza. Deledda es Premio Nobel (1926).

O. Nemi