[Inonja]. Breve poema del escritor ruso Sergei Esenin (1895-1925), publicado en 1918. En Inonia, Esenin, el poeta de los campos, fundador de la escuela imaginista, pintó un místico paraíso agreste. «El nuevo profeta Sergei Esenin… predica el paraíso… pero quiere echar de él a Dios… Yo prometo la ciudad de Inonia/donde vive la divinidad de nosotros, los vivos». El poeta arremete contra América, el país de las máquinas y de los rascacielos: el trabajo de los campos, esa es la verdadera vida. El imaginismo de Esenin es terrenal, material, cercano al espíritu y a la lengua del pueblo; sus imágenes no son nunca abstractas; el sonido «se pega» al casco del caballo, la campana «gotea» de los montes, como de una vela invisible, pero el verdadero don de Esenin es el mundo de las visiones campestres concretas: aquí, hasta cuando la búsqueda de la imagen se hace con esfuerzo, el verso se salva por la sencilla y armoniosa fuerza del arte popular que forma el núcleo de su inspiración.
G. Kraisky

