Hombres Representativos, Ralph Waldo Emerson

[Representative Men]. Ensayos del escritor y filó­sofo americano Ralph Waldo Emerson (1803- 1882), aparecidos en 1850. Tuvieron su ori­gen, como todas las obras de Emerson, en unas conferencias, y por ello se resienten en modo particular de su carácter eminente­mente oratorio.

«Platón, o el filósofo» [«Plato or the philosophus» ], representa la filoso­fía en su más alta, insuperada expresión, la plena madurez del pensamiento. «Swedenborg, o el místico» [«Swedenborg or the mystic»], contiene una crítica del misticismo en cuanto no se libera de los dogmas religiosos o no se traduce en poesía; en cuanto que misticismo y nada más. En «Montaigne, o el escéptico» [«Montaigne or the sceptic»], es considerado el filósofo francés como la encarnación más perfecta del escepticismo, entendido no como elemento destructor del pensamiento, sino como punto de equilibrio entre dos extremos del abstractismo y del materialismo, fase que el pensamiento debe atravesar antes de llegar a una madura con­vicción. «Shakespeare, o el artista» [«Sha­kespeare or the artist»] presenta al gran escritor inglés como la expresión más com­pleta de la poesía, en la que la individua­lidad histórica del poeta está totalmente sumergida. «Napoleón, o el hombre del mun­do» [«Napoleone or the man of the world»], muestra en Napoleón la encarnación del es­píritu democrático del pueblo; el hombre monopolizador y beneficiador del pensa­miento individual, el trabajador de hierro y el hombre práctico sin debilidades, pero también sin humanidad ni moral, despiada­do consigo mismo en la persecución de un propósito.

Su caída es el inevitable castigo de la «ley eterna» para toda experiencia con finalidades puramente egoístas y materialis­tas. En «Goethe, o el escritor» [«Goethe or the writer»], considera en el poeta alemán la expresión de la cultura y de la vida es­piritual del siglo XIX, difundida y genera­lizada. Estos ensayos se cuentan entre las obras más populares de Emerson, pero no son los que manifiestan más felizmente las dotes del célebre escritor americano, que son las de «moralista y de literato, como también de crítico y de historiador. [Trad. española por David Martínez Vélez, con el título Hombres y símbolos (Madrid, 1896) y de F. Gallach Palés (Madrid, 1927)].

E. C. Croce