Historias y Conquistas de los Reyes de Aragón y Condes de Barcelona, Pere Tomic

[Histories e conquestes deis reis d’Aragó e comtes de Barcelona]. Obra de Pere Tomic (1420?-1447?) caballero de la casa de los barones de Pinos y Mataplana, vizcondes de Illa y de Canet, el cual escri­bió en 1438 esta crónica general de Cata­luña y Aragón compendiada que estaba des­tinada a gozar de singular fortuna. Sobre la base de las Cróniques deis reis d’Aragó e comtes de Barcelona, completadas princi­palmente a base de la Historia Gothica de Jiménez de Rada, de las crónicas de Desclot y Muntaner, y de multitud de leyen­das, entre ellas las que extractó del «Pseudo Filomena» y poniendo a contribución en la última parte de la crónica sus recuerdos personales y familiares y los de sus señores de la noble casa de Pinos, así como algunas noticias de origen documental, redactó en estilo sencillo un texto que alcanza desde la creación del mundo hasta los primeros tiempos del reinado de Alfonso el Magná­nimo, concretamente hasta 1418, dejando la narración bruscamente interrumpida en for­ma que parece no haber podido ser termi­nada por su autor.

A lo largo de su narra­ción intercala éste gran número de noticias de interés nobiliario, más o menos autén­ticas, que contribuyeron grandemente a la extraordinaria difusión que obtuvo esta cró­nica, primero en copias manuscritas y luego en ediciones impresas que se suceden en 1495, 1519 y 1534, reproducida ésta en 1886 a cargo de Antoni Bulbena y Tusell. La edición de 1534 es en realidad un texto algo modernizado, interpolado y continuado has­ta 1516 por Martí d’Ivarra. La obra de To­mic sirvió de modelo servilmente seguido al Recort de Gabriel Turell (1476), y de base al Sumari d’Espanya del falso Puigpardines y a multitud de nobiliarios de úl­timos del siglo XV y principios del XVI, y fue puesta a contribución por la mayor parte de los cronistas catalanes y valencia­nos de los siglos XVI y XVII. Hacia 1500 el dominico Esteve Rolla la trasladó al la­tín en forma abreviada; J. Pedro Pellicer la tradujo al castellano en el siglo XVII; y un traductor anónimo la vertió al italiano en 1717.

M. Coll Alentorn