Historia de Escocia, William Robertson

[History of Scotland]. Obra del historiador escocés William Robertson (1721-1793), publicada en 1759. El título completo de la obra es: His­toria de Escocia bajo los reinados de la reina María y del rey Jacobo VI hasta su ascensión al trono de Inglaterra.

En los si­glos transcurridos entre la ejecución de Ma­ría Estuardo (1587) y la edición definitiva de esta obra, los historiadores de la infeliz reina se hallan exclusivamente entre los partidarios, animados de odio político y fa­natismo religioso. Robertson, valiéndose de colecciones de documentos públicos y pri­vados, como los de Cecil, sir Robert Cotton, Forbes y otros, pudo corregir las inexacti­tudes y evitar los errores de los primeros historiadores, presentando a los dos prota­gonistas bajo una luz de objetividad. La interferencia en la vida de María Estuardo de fuerzas superiores a ella; la reforma pu­ritana, con su héroe John Knox; el espíritu nacional y democrático que se oponía a la dependencia de Francia y que iba trans­formando la Escocia feudal; la pérfida as­tucia de Isabel, siempre alerta para crear discordias intestinas en Escocia; y también la impetuosidad de las pasiones de María, y la impulsividad de su propio carácter — que culminan en el casamiento, a sus veinte años, con lord Darnley; en la adhe­sión a la liga con Francia y España para el exterminio del protestantismo; en el casa­miento sucesivo con lord Bothwell, acusa­do por la opinión pública de ser el que ordenó el asesinato del rey — fueron las causas determinantes de su ruina.

El autor sostiene la inocencia de las relaciones de María con Rizzio, como la responsabilidad del rey en el asesinato de éste; admite, en cambio, que ambas tesis de la aprobación, anticipada o posterior, de María al ase­sinato del joven rey, ejecutado presumible­mente por mandato de Bothwell, pueden ser sostenidas con fundamento; y se inclina a admitir la autenticidad de sus cartas de amor — a pesar de ser tan crudamente li­bres — a Bothwell, antes y después del re­gicidio. Después de su casamiento con Both­well la tragedia se precipita y tiene su epílogo en un proceso ilegal e hipócritamente basado en cartas falsas presentadas sólo en «copias» que parecían probar la parte de María en la conspiración de Ba- bington y sus cómplices para asesinar a la reina de Inglaterra. La actitud regia de María en sus últimos días, y la heroica se­renidad de sus últimos momentos reciben un justo reconocimiento por parte de Ro- bertson, el cual niega decididamente la complicidad de María en la conjura de Babington, admitida hasta por historiadores recientes. La perfidia y el cinismo de Isa­bel, que afectó desfogar su aflicción y su ira sobre los ejecutores de la sentencia «sin su consentimiento», no quedan atenuados, en el cuadro del autor, por las razones de Estado que impelieron a la reina a suprimir un foco de oposición en el momento mismo en que estrechaba una alianza defensiva y ofensiva con Jacobo VI de Escocia, el cual, «en premio» de haber sofocado su impotente indignación por el asesinato de su propia madre, había de reunir, a la muerte de Isabel — designado por ella a sucederle poco antes de su muerte — en una unión personal, las dos naciones hermanas, Ingla­terra y Escocia.

El retrato de este monar­ca, débil física y moralmente, sin ideas decididas ni propósitos estables en materia religiosa, incapaz en política extranjera de directivas precisas más allá de la intriga, y en el interior de hacer surgir planes dic­tados siquiera por buenas intenciones, pa­rece más la suma de los defectos que las buenas cualidades de sus desgraciados pa­dres. La obra de Robertson, que tiene todos los caracteres de una historia «moder­na», mereció la aprobación de Burke, de Gibbon, de Holbach; pero fue atacada por unos como demasiado blanda y parcial para María y los católicos, y por otros como par­cialmente hostil hacia ella y blanda para Isabel y el protestantismo. Es notable, en el tercer volumen, la escogida colección de documentos.

G. Pioli