[Uber die neuere deutsche Litteratur. Sammlung von Fragmenten, Eine Beilage zu den Briefen die neueste Litteratur betreffend]. Es la primera obra de Johann Gottfried Herder (1744-1803), publicada en Riga en 1767. Junto a las Selvas criticas (v.) es lo más importante que escribió Herder en el período de Riga. Según la intención del autor, tenían que ser cuatro colecciones de fragmentos, que estudiaran las relaciones entre la literatura y el idioma, el gusto, la historia y la sabiduría universal. Pero, como casi todas las obras de Herder, también ésta quedó sin terminar: en efecto, el autor se detuvo en la tercera colección, después de haber examinado tan sólo la relación literatura-idioma, y publicó la obra anónima. En la primera colección, inspirado por Hamann, Herder desarrolla el concepto del lenguaje como órgano del espíritu y de la poesía de un pueblo («el genio del idioma es también el genio de la literatura de una nación»); examina su origen, su esencia, sus peculiaridades y su porvenir (tres son los momentos de su vida: juventud, madurez y vejez, correspondiendo respectivamente a los tres distintos aspectos de sus obras literarias: poesía, prosa y filosofía), para detenerse más largamente en polemizar contra el purismo sobre el perfeccionamiento que se puede y que se debe llevar a cabo en el idioma alemán, a través de una mayor libertad en el empleo y en la disposición de las palabras, para oponer el lenguaje primitivo y poético al cultivado y libresco.
El signo de una literatura nacional es la originalidad: por lo tanto, hay que dirigirse, no a la Antigüedad clásica, sino a los orígenes alemanes. El problema, planteado y resuelto en la primera colección, da origen a otro igualmente importante: el de las relaciones de la literatura, y especialmente de la alemana, con las otras (tema de la segunda y tercera colección). Entre las literaturas extranjeras, Herder se detiene principalmente en las del Sur y en las clásicas, que sirven de modelo cuando en la literatura alemana falta una tradición. Mejor dicho, Herder llega hasta a admitir que los modelos extranjeros pueden llegar a ser originales alemanes, a través de una completa «Verdeutschung» (palabra intraducibie, que vendría a significar «alemanización») que será al mismo tiempo una traducción y una interpretación. Los Fragmentos ya contienen, bosquejadas, muchas de las ideas de Herder. La relación entre literatura y gusto, que aquí no es examinada, será ampliamente tratada en las Selvas críticas.
A. Musa

