Obra del escritor castellano Diego Ramírez Pagán. Dedicada al duque de Segorbe, capitán general de Valencia, acabóse de imprimir — después de vista y examinada — en la insigne ciudad de Valencia, en casa de Juan Navarro, a 19 de diciembre del año 1562. En la dedicatoria al duque de Segorbe, el autor habla «del cuaderno de sus obras que trata de túmulos y elegías, por ser cosas de veras y espejo que más al natural descubre lo que somos para desengañarnos, si más que aquello que presumimos valer…». Contiene la obra — copiosa — poemas a la muerte de Boscán, Juan de Mena, al poeta Ariosto, a Montemayor, Alejandro Magno, etc. Sonetos, canciones, una espléndida demostración en todo el libro de las dotes poéticas del que se llamaba a sí mismo maestro teólogo e indigno sacerdote, según la moda de la época que exageraba virtudes y defectos. La elegía al Emperador, dedicada a su hija la princesa doña Juana, tiene trozos muy bellos: «Si pides a la tierra que te preste / multiplicado el trigo que sembraste, / haz que vida al sembrarlo no le reste»; «Será verdad que todos hoy se quejen / del pesar que los mata, y yo no muera, / aunque muerte y pesar de mí se alejen»; «El águila caudal sus alas coge, / y mansamente un regalado nido / del suelo placentino Yuste escoge». Floresta de varia poesía no es una obra excepcional, líricamente considerada, pero sí mantiene su interés a lo largo de sus correctas páginas, adornadas con grabados, en las cuales alza su buena voz un poeta cortesano.
C. Conde

