Obra capital del crítico e investigador español y capital también en la marcha de la valoración de lo hispánico. Publicada por vez primera en Buenos Aires (Editorial Losada, 1948; cuya segunda edición, con nuevos puntos de vista y enmiendas, apareció en-México el año 1954 con el título La realidad histórica de España), lleva como subtítulo Cristianos, moros y judíos.
Esto nos ilumina ya algo sobre la idea de Américo Castro. Éste parte de la idea de que un país no es una entidad fija, ya anterior a su historia, sino que ésta se va haciendo desde dentro y a medida que se vive. Américo Castro no se ha propuesto escribir una historia de España, mejor o peor pertrechada de datos y de buena voluntad, sino revisar a una nueva luz un buen acervo de hechos que hagan posible escribir, algún día, una historia. la lengua, la literatura, la psicología, los hechos políticos, sociales, religiosos, artísticos, etc., etc., vistos no a la luz de ellos mismos, sino intentando captar lo que revelan al haber sido posibles. Castro encuentra lo más original de la difícil vida hispánica en las formas fraguadas durante los novecientos años de contextura cristiano-islámico-judía.
Esta fusión multisecular ha dejado condicionado todo lo español, ha actuado como un estructurante de la historia. Con esta concepción, don Juan Manuel, Juan Ruiz, lo más hondo y valedero de la historia española es analizado, desmenuzado. La repulsión que los españoles sintieron ante determinados quehaceres, la adopción de la idea islámica de la guerra santa, el integralismo en la literatura, la honda penetración judaica («supremacía desde abajo»), en la administración española y su huella en la angustia de los conversos, plasmada en visión negativa del mundo, en desengaño y huida de valores, etc., son deslumbradoramente analizados. El covivir de las tres sociedades produjo resultados espléndidos para el arte; en cambio, despreciando las cosas no relacionadas con el vivir personal, provocó el alejamiento de España, respecto a Europa, de los cambios ideológicos, políticos, científicos, económicos, etc.
La comunidad de creencia es lo que une a los españoles, pero no la de tareas. España en su historia está rebosante de ideas nuevas, de pasión, de acendrada voluntad de entendimiento, de acercamiento al desvivirse hispánico. Filólogos e historiadores, con las armas de los métodos consagrados, han atacado el libro de Américo Castro, sin darse clara cuenta de que los métodos tradicionales ^ no sirven para combatir esta construcción llena de aliento y de ímpetu generoso. Nunca se ha hecho (ni con tan rica información y elaboración de esos informes) un esfuerzo semejante por descifrar y explicarse el padecer español en la Historia.
A. Zamora Vicente
* La obra de Américo Castro ha sido objeto de una minuciosa y extensa crítica en el libro del historiador Claudio Sánchez Albornoz España, un enigma histórico (Buenos Aires, 1957), que constituye una de las contribuciones más serias y más documentadas que se han hecho sobre la historia española medieval.

