[Henry VIII], Drama histórico, en cinco actos, en verso con fragmentos en prosa, escrito en 1612-13 en colaboración con John Fletcher (1579-1625), y publicado en 1623. Durante una representación de este drama, en 1613, se incendió el teatro del Globo (Globe) a causa del disparo de cañón al final del primer acto.
Como acertadamente ha observado Schlegel, el reinado de Enrique VIII se adaptaba mal a la forma dramática, teniendo que resolverse con la repetición de escenas similares: mujeres repudiadas y llevadas al patíbulo, favoritos caídos en desgracia y condenados a muerte. Además, al presentar el carácter tiránico y voluptuoso del rey, el autor no podía crear un personaje completamente odioso, pues aquel rey era padre de la Isabel de glorioso recuerdo. La verdadera heroína del drama es Catalina de Aragón, cuya dignidad y resignación, así como la dulce y firme resistencia durante la tramitación del divorcio, están hechas para conmover a los espectadores.
Los demás episodios sobresalientes de la vida de Enrique VIII son pasados en reseña: acusación y ejecución del duque de Buckingham; orgullo y caída del cardenal Wolsey, y su muerte; coronación de Ana Bolena; triunfo de Cranmer sobre sus enemigos. El punto en que la acción se detiene no ofrece una pausa notable en la trama, pero quiere ser una apoteosis de Isabel, pintando el universal regocijo que causa su nacimiento, con predicciones sobre la felicidad que el cielo le destina. El estilo del drama revela características más propias de Fletcher que de Shakespeare; y, aparte de ciertas escenas patéticas, no puede decirse que tenga méritos singulares. También extraña la vuelta de Shakespeare al drama histórico al final de su vida; es posible que se trate de la adaptación de un argumento anterior.
M. Praz
* El mismo argumento, pero con intenciones muy distintas, volvió a tomar el poeta francés Joseph Marie Chénier (1764— 1811), en una tragedia, Henri VIII, que fue representada en París en 1791. La tragedia reafirmó, por el entusiasmo con que fue recibida, la fama del autor, quien con su precedente Carlos IX (v.) ya había señalado la primera fecha importante en la historia del teatro trágico revolucionario.
* Más tarde, la figura de este rey, sus amores, la trágica suerte de Ana Bolena, inspiraron al músico francés Camille Saint – Sáens (1835-1921) una ópera en cuatro actos titulada Henri VIII, sobre libreto de L. Detrovat y A. Silvestre, representada en París en 1883.

