[Le petit Almanach de nos grands Hommes]. Libelo de Antoine de Rivarol (1753-1801), francés de origen italiano, escrito en colaboración con el falsamente llamado marqués de Champcenetz (1759-1794), y publicado anónimo en 1788 con la sibilina dedicatoria: «A los dioses desconocidos».
El espíritu perspicaz y burlón del autor parece desahogarse, con sorprendente maledicencia, en pequeños retratos de varios escritores de la época, particularmente en los menos importantes. Así en su libelo van desfilando Marie-Joseph Chénier (que se vengó con una sátira) y Guinguené, apenas conocido como autor de algunas obras de literatura ligera; tampoco se olvida de los que, descollando en otras ciencias, como el médico Alibert, cultivan su trato con las musas en producciones inocuas. Rivarol, con mucho acierto, se burló también de sí mismo, para disimular la paternidad del venenoso escrito.
La misma tendencia a la burla literaria se nota en la violenta y polémica colaboración en los diarios políticos, particularmente de los nobles. Recordemos a este respecto el Pequeño diccionario de los grandes hombres de la Revolución [Petit dictionnaire des grands hommes de la Révolution], que, como la obra de un «activo ciudadano, y que antes no era nada» se publicó en 1790 con una irónica dedicatoria a Madame de Staël; las alegres impertinencias, las finas agudezas y la jocundidad del satírico aparecen a cada momento. Pero sobre todo hay también en esta obra un fulgor de cristales rotos; escapaba a Rivarol el profundo sentido de la nueva historia y ni tan sólo llegaba a comprender los errores.
En 1792 emigraba y en vano en aquel mismo año auguraba, en una bien conocida Carta, su retorno a Francia bajo los estandartes del duque de Brunswick. Nuevos libelos y páginas ricas de innegables hallazgos estilísticos no harán más que revelar en esta volubilidad un destello del espíritu de Voltaire, pero usado para ultrajar con fina perfidia todo cuanto había sido caro a Voltaire y a los mejores ingenios de su tiempo.
C. Cordié

