El Jardín de Falerina, Pedro Calderón de la Barca

Comedia caballeresca, en dos jornadas y en verso, del gran dramaturgo español don Pedro Calderón de la Barca (1600-1681).

El joven Lisidante y la hermosa dama Marfisa, vestida de mora, han llegado a Trinacia (Sici­lia) a pedir ayuda a la maga Falerina. Mar­fisa expone sus cuitas. Nacida en un barco que navegaba a la deriva, fue socorrida por unos pescadores. Agíante, rey africano, an­daba de caza por aquellos parajes y llevó a la niña a la corte. Más tarde trajeron al rey, sus monteros, un infante que encontra­ron en la selva, amamantado por una leona. Agíante le puso el nombre de Ruger, por los fieros rugidos de la leona el día que le echó de menos. A la niña le dio el nombre de Marfisa. por el mar, del que procedía. Marfisa y Ruger se criaron juntos. Pronto nació el amor entre ambos. Se encendió la guerra entre Agíante y Carlomagno.

En un encuentro, Ruger fue hecho prisionero por el emperador. No se encontró precio para su rescate. El reino africano, a la muerte de Agíante, quedó en manos de la hija de éste, la valiente Argalía. Marfisa concluye su relato pidiendo a la Falerina tenga a bien revelarle el estado actual de Ruger. A con­tinuación, Lisidante cuenta su historia: hijo del sultán Menodante, aliado de Carlomag­no, se enamoró, en la corte de éste, de Bradamante, hija de los duques de Arlés. Pre­gunta a la maga si en su ausencia Bradamante le ha olvidado. Falerina, compade­cida de sus pesares amorosos, invoca al gran mago Merlín, cuyo cadáver reposa en la gruta que es su morada. Se oye un ruido enorme y la voz de Merlín que asegura obedecer el mandato de Falerina. Aparece el salón del palacio de Carlomagno. Se celebra la boda de Ruger y Bradamante. Suena la música. De pronto se oyen los gritos de ¡guerra! ¡guerra! Se suspende la fiesta. Falerina anima a Marfisa y Lisidante para que lleguen a tiempo de impedir la boda. La acción se traslada al campo de Agramante.

Marfisa y Lisidante se hallan en el campo francés (Jorn. 1). Al encon­trarse con sus respectivos amantes se ori­ginan las disputas. Ruger descubre a Mar­fisa. Ésta le reprocha su olvido. El joven declara seguir amándola, aunque no para esposa. Bradamante lo escucha todo y riñe con Marfisa. Salen entonces los ridículos soldados Jaques y Zulemilla en figura de leones. Cargan con Ruger y se lo llevan. Aparecen unos magníficos jardines, adorna­dos de varias fuentes con estatuas de nin­fas, una de las cuales es Falerina. Los dos leones sacan a Ruger. Falerina le invita a gozar de la vida y le ofrece su amor. Ruger declara su amor a Bradamente. Quiere salir del jardín. Pero queda convertido en estatua bajo la vigilancia de Jaques y Zu­lemilla. Mientras tanto, Carlomagno está convencido de que Argalía se vale de Mer­lín y decide ir a la cueva en que yace su cadáver y destruirlo para acabar la lucha y recobrar a su amada Flor de Lis. El caballero Roldán invita a todos a entrar en la cueva, pues él ya estuvo en ella antes y quedó maravillado — así lo asegura — de sus encantadores jardines. Entran todos y quedan inmóviles, convertidos en esta­tuas, menos Roldán, que penetra en el inte­rior del recinto. Arranca una lámina de metal de las manos del cadáver del mago Merlín. Se deshace el encantamiento. (En medio de un gran ruido desaparecen los jardines). Falerina corre a despeñarse. Rol­dán lee la lámina escrita en arábigo. Mar­fisa y Ruger son hermanos, hijos de Agra­mante, y por lo tanto herederos de Egipto. Los dos se reconcilian. Lisidante ofrece su mano a Marfisa y ésta la acepta.

El jardín de Falerina interesa ante todo por la bri­llantez de su lenguaje metafórico y por su profusa ornamentación barroca conseguida a base de elementos líricos, musicales y es­cenográficos.

J. M.a Pandolfi