El Jardín de Berenice, Maurice Barres

[Le jardin de Bérénice]. Novela francesa de Maurice Barres (1862-1923), publicada en 1891. Des­pués de varias tentativas descritas en las obras anteriores del autor (v. Bajo la mirada de los Bárbaros, y Un hombre libre), un joven, Felipe, comprende que tiene que vivir en armonía con el mundo.

En forma de confesión, cuenta el joven algunas de sus experiencias; son estas experiencias tan significativas que deben resultar una ense­ñanza para los demás. Hace una campaña electoral en Provenza, para «conciliar las prácticas de la vida interior con las necesidades de la vida activa»: adherido al pro­grama nacionalista del general Boulanger (estamos en 1889), el joven se entusiasma con las ideas grandiosas y llenas de por­venir, porque sólo ve en ellas la manera de afirmar su espíritu y darse a la vida esplén­dida y orgullosa. En Arlés encuentra a Berenice, ya conocida en París como bailarina de teatro; la bellísima muchacha ha hecho enloquecer a un noble, Francisco de Tran­ce, conviviendo durante dos años con él, hasta que el amante desapareció misteriosa­mente, dejándola dueña de una casa en Aigües-Mortes.

Aquí la visita Felipe, y el verla en su sencillo y dulcísimo jardín lo llena de voluptuosidad; entonces es cuando comprende, casi por primera vez, las ale­grías de la vida. Nuevas emociones florecen en él; parece como si la naturaleza misma inspirase al joven meditaciones hechas de suavidad y sueños. Vuelve a París por la misma razón que había venido, y reem­prende luego la campaña electoral; a su amigo Simón (v. Un hombre libre) le con­fiesa su amor por Berenice y el deseo de descubrir las razones secretas del universo en la simplicidad de un jardín y en la son­risa de una pequeña criatura. Pero un se­nador antiboulangista reconoce, al morir, como hija suya a Berenice, dejándole una rica herencia; ella se casa entonces con un señor Martin que había sido adversario del joven durante las elecciones; y poco le im­porta a Felipe el resultar elegido finalmente. El dolor de perder a Berenice cuando había entrevisto la felicidad en la vida con la joven, se tiñe de melancolía y de llanto a la muerte de ella. Entonces Felipe la siente revivir en sí mismo, en la manera como su recuerdo le aclara la conciencia, impulsándole a fraternizar con todas las cosas, con la naturaleza y con el pueblo.

Una luz nueva de humanidad y de fe se enciende en el joven, que después de tantas pruebas siente el deber de defender su ideal del vulgo y de los compromisos. Si antes había sentido la opresión del yo en el mundo y más tarde había buscado la liberación en la vida meditativa a la ma­nera religiosa, ahora comprende que debe afrontar la existencia en toda su comple­jidad. Por eso busca en el trabajo y en la independencia material, proporcionada por el dinero, la soledad, que es libertad y vi­sión serena de las cosas. Esta obra termina la trilogía de Barrés, «Le cuite du mois». Su importancia reside sobre todo en el valor representativo de un documento his­tórico, por las ansias y los deseos indistin­tos de la generación que a veinte años de Sedan y de la caída del segundo Imperio, acarició con Boulanger sueños heroicos de reconstrucción nacional y fantasías de vida orgullosa.

C. Cordié