La ingenua narración fue refundida en 1797 como historia dramaticosatírica por el poeta alemán Ludwig Tieck (1773-1853), en tres actos, dos intermedios, un prólogo y un epílogo, escenificada a la manera de Carlos Gozzi. Tieck se sirvió, por lo demás, de ésta y de su poético encanto para abrir una polémica contra el gusto académico, racionalistae ilustrado, entendidos como idolatría de la mediocridad y del utilitarismo. En resumen, el Gato con botas [Der gestiefelte Kater], junto con los Cuentos populares reunidos por Peter Leberecht (v.), y la historia amorosa de la Bella Magalona y el Rubio Eckbert (v.) y otras refundiciones poéticas de historias y leyendas, pertenece al período en el cual Tieck, sobre todo a causa de Wackenroder, se aparta de la cultura ilustrada y se orienta hacia el romanticismo del cual será más tarde considerado como maestro. La polémica se origina en los diálogos que, durante la acción, Tieck pone en boca de los espectadores, imaginados como portavoz del «gusto» común y burgués, por los intermedios, por el prólogo y por el epílogo, en los cuales el poeta interviene en vano para defender su obra contra los prejuicios del público. Resulta una sátira briosa y viva, rica en ingenio e ironía, que, además de constituir un notable documento cultural, se sigue con gusto, aunque sin el arrebato poético con el cual se lee al Tieck de las narraciones.
E. Cione

