[Grjaduscij Cham]. Ensayo literario social del escritor ruso Merejkovski [Dimitrij Sergeevic Merezkovskij] (1865-1941), publicado en 1906. Tras haber sido por algún tiempo uno de los exponentes de la tendencia simbolista rusa que floreció hacia los últimos años del XIX, Merejkovski se inclinó hacia un profundo misticismo, y en muchas de sus más maduras obras trató de convertir al lector a sus ideas cristianas. En el Advenimiento del Cham (el nombre bíblico de Cham en ruso significa poco más o menos «canalla vulgar»), Merejkovski se irrita contra la burguesía conservadora, monótona, convencional, llena de servilismo y bajeza moral. Según el escritor ruso, el burgués, extraño a las tendencias superiores del espíritu, es la representación del materialismo positivista. El Cham triunfante es el Anticristo, cuyo reino, según el Apocalipsis, comenzará con la victoria final de la burguesía, cuya fuerza está constituida por el vacío moral dejado en las almas por la desaparición del ideal cristiano. En lugar del cristianismo deformado por la iglesia, reina hoy en la burguesía el positivismo, y esta religión llevará a Europa a un caos semejante al que reina en China, la verdadera patria del positivismo materialista.
Oriente vencerá a Europa, porque ésta, aunque camine por las huellas del positivismo, jamás podrá llegar a conseguir la perfección positivista. La única salvación posible es Rusia, patria de intelectuales antiburgueses por instinto. Del martirio del pueblo ruso, ávido de misticismo y engolfado en la magna lucha por el pan desencadenada por el socialismo, Merejkovski ve surgir el nuevo cristianismo, aquel cristianismo ruso ya vaticinado por Tolstoi y Dostoievski, de los que se revela descendiente directo en su disgusto contra la burguesía, en su sed de ideal y en su fe en el espíritu ruso. Trata de ser el profeta del cristianismo social, fusión sintética de la armonía y alegría paganas, con el amor predicado por Cristo. Desde este punto de vista examina el escritor más adelante, la obra literaria de Chejov, Gorki, Andreiev, Jaurés, A. France y Maeterlinck. Pero el análisis crítico, indudablemente profundo, a veces aparece incompleto y personal, porque con demasiada frecuencia, la personalidad crítica de Merejkovski queda por debajo de la personalidad del profeta.
G. Kraisky

