[De ecclesiastica sive de summi pontificis potestate]. Tratado político del filósofo y teólogo agustino Egidio Romano (1246-1316), discípulo de Santo Tomás de Aquino, el más digno defensor de la autoridad papal contra la imperial y real. Fue descubierto inédito por Charles Jourdain en París, en 1858.
La obra parece ser la fuente principal de la famosa bula «Unam Sanctam» de Bonifacio VIII, probablemente inspirada en las doctrinas de Egidio, las que, especialmente a través de este tratado fundamental, tuvieron una gran parte en las luchas entre Bonifacio y Felipe el Hermoso, un tiempo discípulo de Egidio, que incluso le dedicó un escrito suyo pedagógico (v. Del gobierno de los príncipes). En la base del De ecclesiastica potestate está la neta afirmación de la superioridad del poder espiritual (eclesiástico) sobre el temporal. La importancia política de esta teoría, que ejerció gran influencia durante el período de la lucha entre papas y emperadores, estriba en la concepción del poder espiritual como una precisa «potestas directa» que el papa recibe de Dios y que tiene, por lo tanto, el derecho de ejercer sobre la humanidad.
Esta teoría fue resuelta más tarde por los teólogos posteriores con el compromiso de una «potestas indirecta». Pero la posición filosófica y política de Egidio Romano, aunque dependiendo en parte del tomismo, creó una corriente diferenciada («escuela egidiana») que brotó en el seno de la misma comunidad agustiniana y tuvo muchos seguidores, entre ellos Alberto de Padua y Giacomo de Viterbo. Dante recuerda el De ecclesiastica en la Monarquía (v.), manifestando, empero, aunque con extrema prudencia, unas tendencias opuestas a las de Egidio.
G. Martinelli

